← Volver a lugares
MONUMENTO

Acueducto de los Arcos

📍 Teruel · Comunidad de Teruel

Una extraordinaria obra de ingeniería renacentista que llevó el agua hasta Teruel y que Pierres Vedel convirtió además en un monumental viaducto de dos niveles.

Propio

Sobre este lugar

El Acueducto de los Arcos, también conocido históricamente como la Traída de las Aguas de Teruel, es una de las grandes obras de ingeniería del Renacimiento español. Su importancia va mucho más allá de la espectacular estructura que hoy contemplamos: formaba parte de un complejo sistema hidráulico diseñado para solucionar uno de los principales problemas de la ciudad, el abastecimiento de agua.

Durante siglos, Teruel había dependido de pozos y aljibes. Entre ellos estaban los grandes depósitos construidos en el último cuarto del siglo XIV bajo el entorno de la actual plaza del Torico. Con el crecimiento urbano, aquel sistema resultaba insuficiente y disponer de un suministro más estable se convirtió en una necesidad.

El gran proyecto del agua

Las primeras obras de la Traída comenzaron en 1537. El agua se captaba en la Peña del Macho, una fuente situada entre Teruel y Valdecebro, pero el enorme coste de la empresa provocó que aquella primera fase terminara paralizándose.

El proyecto recibió un impulso definitivo en 1551, cuando el Concejo de Teruel encargó continuar las obras a Pierres Vedel, arquitecto e ingeniero de origen francés que también intervino en otros monumentos de la ciudad.

Vedel ya había demostrado su capacidad técnica en Teruel al encargarse del complicado refuerzo de la Torre de San Martín. Ante él se encontraba ahora un desafío todavía mayor: transportar agua durante kilómetros manteniendo la pendiente necesaria para que circulase por gravedad y superar los numerosos accidentes del terreno.

Una conducción de kilómetros

En 1552 ya se había completado el tramo entre la Peña del Macho y el Carrel. Para conseguirlo fue necesaria una conducción rural de aproximadamente 4.450 metros.

Según la documentación patrimonial, aquella infraestructura utilizaba alrededor de 12.000 arcaduces de cerámica y contaba con unas 140 arquetas, además de minas o galerías subterráneas. Una de ellas alcanzaba aproximadamente 190 metros de longitud.

Es fácil contemplar hoy Los Arcos como un monumento aislado, pero en realidad eran solo la parte más espectacular de una obra hidráulica mucho mayor.

El gran obstáculo

Al aproximarse a la ciudad quedaba por resolver un importante problema: salvar el barranco que delimitaba Teruel por el nordeste.

Pierres Vedel diseñó aquí la estructura que terminaría dando nombre popular a toda la obra: Los Arcos.

La construcción combina magistralmente ingeniería y monumentalidad. Está organizada en dos niveles: el superior presenta seis arcos y el inferior dos grandes arcos.

Pero su genialidad no estaba únicamente en conducir el agua. La estructura cumplía también la función de viaducto, facilitando el paso de personas entre ambos lados del barranco. De esta manera una infraestructura hidráulica se convirtió al mismo tiempo en una nueva vía de comunicación para la ciudad.

El agua llega a Teruel

Los Arcos quedaron concluidos en 1554, pero todavía faltaba resolver otro enorme desafío: distribuir el agua por una ciudad ya construida y con importantes desniveles.

Finalmente, en 1558, el agua llegó a la fuente de la Plaza Mayor en medio de una gran expectación.

Durante los años siguientes continuó desarrollándose la red urbana. Llegó a contar con catorce puntos de suministro alimentados mediante casi 2.500 metros adicionales de conducción y aproximadamente 6.500 arcaduces cerámicos.

La Traída de las Aguas fue, por tanto, una infraestructura extraordinariamente compleja para su época y transformó profundamente el abastecimiento de la ciudad.

Siglos de utilización

La instalación necesitó reparaciones y modificaciones continuas. Los conductos podían romperse u obstruirse y fue necesario construir nuevas galerías y elementos que facilitaran su mantenimiento.

En 1866 se produjo una reforma importante al sustituirse parte de los antiguos arcaduces cerámicos por una conducción de hierro en un tramo de la red rural.

El acueducto sufrió además importantes daños durante la Guerra Civil y algunos de sus arcos llegaron a derrumbarse. Posteriormente fue restaurado, permitiendo conservar una de las grandes obras públicas históricas de Teruel.

Los Arcos están protegidos actualmente como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.

Qué observar

Cuando visites Los Arcos merece la pena contemplarlos desde distintos niveles. Desde abajo se entiende perfectamente la enorme altura que debía salvar la construcción y se aprecia la superposición de sus dos pisos.

Después puedes acercarte a la parte superior y observar cómo el antiguo acueducto funciona también como paso entre las dos zonas de la ciudad. Desde el entorno de la muralla se obtienen además interesantes perspectivas del monumento y de esta parte de Teruel.

También resulta especialmente interesante relacionar Los Arcos con los Aljibes Medievales. Ambos lugares cuentan dos capítulos diferentes de una misma historia: el esfuerzo de Teruel por garantizar el abastecimiento de agua a sus habitantes.

Lo que hoy parece simplemente un hermoso monumento fue, en el siglo XVI, una infraestructura fundamental para la vida cotidiana y el crecimiento de la ciudad.

Información práctica

HORARIO / ACCESO
Acceso libre durante todo el año.
PLANES

Planes relacionados