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MONUMENTO

Acueducto Romano de Albarracín-Gea-Cella

📍 Gea de Albarracín · Sierra de Albarracín

Una extraordinaria obra hidráulica romana de casi 25 kilómetros que transportaba agua del Guadalaviar hasta Cella mediante canales, galerías y pozos excavados en la roca.

Sobre este lugar

El Acueducto Romano de Albarracín-Gea-Cella es una de las grandes obras de ingeniería de la Antigüedad conservadas en Aragón y uno de los monumentos arqueológicos más sorprendentes de la provincia de Teruel.

Construido en época romana, recorría casi 25 kilómetros desde el entorno del río Guadalaviar hasta Cella, superando un territorio de complicada orografía mediante una combinación extraordinaria de canales abiertos, galerías excavadas en la roca, pozos verticales y estructuras construidas.

Una obra del siglo I

Las investigaciones arqueológicas permiten fechar la construcción del acueducto en el siglo I.

Los materiales encontrados durante las excavaciones ayudaron a establecer con mayor precisión la cronología de una infraestructura cuya verdadera magnitud tardó mucho tiempo en ser reconocida.

Su finalidad principal era transportar agua desde la cuenca del río Guadalaviar hacia el entorno de la actual Cella, donde existía un importante asentamiento en época romana.

Casi 25 kilómetros por gravedad

La gran dificultad de un acueducto no consiste únicamente en transportar agua, sino en conseguir que esta avance durante kilómetros manteniendo una pendiente adecuada.

Los ingenieros romanos debían conocer con enorme precisión el relieve para evitar desniveles excesivos y mantener el flujo por gravedad.

En este caso se calcula una pendiente media próxima al tres por mil, una cifra que permite comprender el extraordinario nivel técnico necesario para ejecutar una obra de esta longitud.

Nueve kilómetros bajo tierra

Uno de los aspectos más espectaculares del acueducto es la enorme extensión de sus galerías excavadas.

De los casi 25 kilómetros del trazado, aproximadamente 9 kilómetros corresponden a galerías.

Para construirlas se utilizaron pozos verticales y aberturas que permitían acceder a los frentes de excavación, retirar materiales, ventilar y posteriormente realizar tareas de mantenimiento.

Se conocen casi un centenar de pozos relacionados con estos tramos subterráneos.

Ingeniería adaptada al terreno

El acueducto no utiliza una única solución constructiva.

Dependiendo de la topografía aparecen canales a cielo abierto, galerías excavadas directamente en la roca, conducciones subterráneas, pozos y estructuras de mampostería y argamasa.

Esta variedad convierte el recorrido en una auténtica lección sobre ingeniería hidráulica romana.

Albarracín, Gea de Albarracín y Cella

La infraestructura atraviesa los términos de Albarracín, Gea de Albarracín y Cella.

En Gea de Albarracín se encuentra además el Centro de Visitantes del Acueducto Romano, una parada especialmente recomendable antes de recorrer los sectores conservados.

Conocer previamente cómo funcionaba la obra permite identificar después elementos que, sin explicación, podrían parecer simples cortes o agujeros realizados en la roca.

Los tramos visitables

A lo largo del recorrido existen diferentes sectores acondicionados para conocer la infraestructura.

Algunos permiten caminar junto a canales excavados en la roca; en otros pueden observarse galerías, accesos y pozos utilizados durante la construcción y mantenimiento.

Especialmente interesantes son los sectores del entorno de Gea de Albarracín, donde resulta muy fácil apreciar la magnitud del trabajo necesario para atravesar el relieve.

Un monumento redescubierto por la arqueología

Aunque la existencia de la conducción era conocida desde antiguo, las investigaciones arqueológicas contemporáneas permitieron comprender realmente su trazado, cronología y extraordinaria importancia.

Durante las últimas décadas del siglo XX se excavaron y estudiaron diferentes sectores, recuperándose materiales que permitieron fechar la infraestructura y reconstruir sus técnicas constructivas.

Bien de Interés Cultural

La importancia del conjunto fue reconocida oficialmente en 2002, cuando el Gobierno de Aragón declaró el Acueducto Romano de Albarracín-Gea de Albarracín-Cella Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento.

La declaración protege no únicamente un punto concreto, sino una enorme infraestructura arqueológica extendida a lo largo de varios términos municipales.

Qué observar

Fíjate especialmente en las huellas de excavación de las galerías y en las aberturas practicadas en la roca.

Después intenta imaginar el problema al que se enfrentaban los constructores: debían conseguir que el agua recorriera decenas de kilómetros con una pendiente muy suave y sin disponer de maquinaria moderna.

Es precisamente cuando se comprende este desafío cuando el acueducto deja de parecer una sucesión de canales y túneles y se revela como lo que realmente es: una extraordinaria obra de ingeniería romana.