Antiguo Circuito Guadalope de Alcañiz
📍 Alcañiz · Bajo Aragón
Histórico circuito urbano de 3,9 kilómetros que convirtió las calles de Alcañiz en escenario de grandes carreras entre 1965 y 2003 y dio origen a la tradición que hoy continúa MotorLand.
Sobre este lugar
El Antiguo Circuito Guadalope de Alcañiz ocupa un lugar excepcional en la historia del automovilismo español.
Durante casi cuatro décadas, carreteras y calles utilizadas normalmente por los vecinos se transformaban durante unos días en un auténtico circuito de velocidad.
Su legado explica en buena medida por qué actualmente existe MotorLand Aragón.
1965: empieza la historia
La primera carrera se celebró el 11 de septiembre de 1965, coincidiendo con las fiestas de Alcañiz.
La iniciativa estuvo impulsada por el médico Joaquín Repollés, con la colaboración de aficionados y organizaciones vinculadas al automovilismo.
La primera prueba
Aquella competición recibió el nombre de I Prueba Automovilística Virgen de los Pueyos.
Lo que comenzó como una iniciativa local terminó sembrando una afición que marcaría profundamente la historia contemporánea de Alcañiz.
Un circuito hecho con carreteras
El Guadalope no era un autódromo permanente.
El trazado utilizaba vías existentes alrededor del casco urbano que debían cerrarse, protegerse y acondicionarse cada vez que se celebraban carreras.
3.900 metros
El circuito tenía aproximadamente 3,9 kilómetros de longitud y un total de 16 curvas.
Sus desniveles y la combinación de zonas rápidas y técnicas le otorgaban una personalidad muy característica.
Dos veces sobre el Guadalope
Una de sus singularidades era que el recorrido cruzaba el río Guadalope en dos ocasiones.
El río terminó dando nombre al circuito y quedó inseparablemente unido a su identidad.
La Avenida de Aragón
La recta principal y zona de meta se encontraba en la Avenida de Aragón.
Durante los días de competición un espacio urbano cotidiano se transformaba completamente con boxes, público, señalización y vehículos de carreras.
La Subida del Corcho
Uno de los puntos más recordados era la Subida del Corcho.
El pronunciado ascenso exigía precisión a los pilotos y contribuía a la dificultad característica del trazado.
La Vuelta de los Puentes
La zona conocida como Vuelta de los Puentes constituía una de las partes rápidas del circuito.
La combinación de velocidad, desniveles y proximidad de las protecciones hacía especialmente exigente competir aquí.
Un circuito urbano
La espectacularidad tenía una contrapartida evidente.
Bordillos, muros, puentes, edificios y otros elementos propios de una carretera convencional permanecían muy cerca de los vehículos.
El margen para cometer errores era mínimo.
La seguridad cambia
En las primeras ediciones las medidas de protección eran muy sencillas.
Con el aumento de las velocidades fue necesario incorporar progresivamente guardarraíles, neumáticos, bidones, chicanes y otros sistemas.
670 toneladas
La organización llegó a mover más de 670 toneladas de material para preparar y desmontar el circuito.
Este enorme esfuerzo debía repetirse para convertir temporalmente carreteras ordinarias en un recinto de competición.
Los años de los Porsche
Durante las primeras etapas participaron espectaculares sport-prototipos.
Modelos de Porsche como Carrera 6, 908, 910 o incluso 917 forman parte de la memoria deportiva del Guadalope.
Los turismos
Posteriormente adquirieron mayor protagonismo los coches derivados de modelos de producción.
BMW, Ford, Alfa Romeo, Renault y muchas otras marcas protagonizaron algunas de las carreras más recordadas.
Las copas monomarca
Las competiciones en las que numerosos pilotos utilizaban coches similares proporcionaron carreras especialmente disputadas.
La Copa Nacional Renault fue una de las primeras y numerosas categorías de este tipo visitaron posteriormente Alcañiz.
Miles de espectadores
El Premio Ciudad de Alcañiz llegó a atraer enormes cantidades de aficionados.
En algunas ediciones se contabilizaron decenas de miles de espectadores, una cifra extraordinaria para una ciudad del tamaño de Alcañiz.
Una ciudad convertida en circuito
El acontecimiento requería la colaboración de numerosos voluntarios.
Montar protecciones, controlar accesos y preparar las instalaciones convertía la organización de cada edición en un enorme esfuerzo colectivo.
El final de las carreras urbanas
Las prestaciones de los vehículos continuaron aumentando y las exigencias de seguridad hicieron cada vez más difícil mantener un circuito de estas características.
La última carrera urbana se celebró en 2003.
De Guadalope a MotorLand
El final del circuito urbano no significó el final de la afición.
Precisamente la tradición acumulada durante décadas impulsó el proyecto de construir unas instalaciones permanentes y modernas.
Ese proyecto acabaría convirtiéndose en MotorLand Aragón.
El circuito sigue ahí
A diferencia de un autódromo abandonado, buena parte del Guadalope continúa utilizándose porque estaba formado por carreteras y calles reales.
El visitante puede recorrer actualmente muchos de los lugares por los que pasaban los coches de competición.
Una futura ruta
El trazado histórico constituye además una magnífica oportunidad para recorrer Alcañiz desde una perspectiva diferente.
Visita Teruel desarrollará este recorrido dentro de su sección de Rutas, conectando los principales puntos del antiguo circuito y explicando qué ocurría en cada uno de ellos.
Qué observar
Para comprender el Guadalope hay que realizar un pequeño ejercicio de imaginación.
Mira las carreteras actuales e imagina guardarraíles, alpacas, neumáticos, boxes improvisados y miles de personas contemplando coches de competición pasar a gran velocidad.
Después compara esas vías con las instalaciones modernas de MotorLand.
Entre ambos lugares existe una continuidad extraordinaria: MotorLand no sustituyó simplemente al Guadalope; nació de casi cuarenta años de carreras, voluntarios y pasión por el automovilismo en las calles de Alcañiz.