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YACIMIENTO

Cabezo de Alcalá de Azaila

📍 Azaila · Bajo Martín

Uno de los grandes yacimientos íbero-romanos de Aragón, con calles, viviendas, defensas, templo y termas que permiten recorrer más de ocho siglos de historia.

Sobre este lugar

El Cabezo de Alcalá de Azaila es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Aragón y un lugar fundamental para comprender la evolución del valle medio del Ebro desde la Edad del Bronce hasta la expansión de Roma.

Sobre un cerro situado junto al río Aguasvivas se conservan calles, viviendas, fortificaciones, un templo y unas termas pertenecientes a una ciudad que alcanzó especial importancia durante la época ibérica y los primeros momentos de la presencia romana.

Caminar por el Cabezo de Alcalá permite hacerlo sobre el trazado de una población que terminó violentamente destruida hace más de dos mil años.

Más de ocho siglos de historia

La historia del lugar comenzó mucho antes del periodo ibérico.

Los primeros indicios de ocupación se remontan aproximadamente al siglo IX a. C., durante el Bronce Final.

A partir de alrededor del 550 a. C. se desarrolló un asentamiento preibérico que evolucionaría posteriormente hasta convertirse en una importante población ibérica.

Los sedetanos

El territorio del valle medio del Ebro estaba ocupado durante la Segunda Edad del Hierro por diferentes pueblos ibéricos.

En esta zona habitaban los sedetanos, cuyo territorio se extendía por una parte importante del actual Bajo Aragón y áreas próximas del valle del Ebro.

El Cabezo de Alcalá llegó a convertirse en uno de los principales asentamientos ibéricos de este territorio.

Una auténtica ciudad

Uno de los aspectos que más sorprende al recorrer el yacimiento es su organización urbana.

No estamos ante unas pocas viviendas dispersas, sino ante una población con calles, casas, edificios públicos y sistemas defensivos.

La disposición de las construcciones permite imaginar con relativa facilidad cómo se circulaba por la antigua ciudad.

Las calles

El recorrido arqueológico permite caminar por algunas de las antiguas vías de comunicación del asentamiento.

Las viviendas y otros edificios se organizaban en torno a estos ejes, adaptándose a la forma alargada del cerro.

La propia topografía condicionó el urbanismo y facilitó la defensa.

Las viviendas

Las casas muestran diferentes tamaños y distribuciones.

Algunas pertenecieron probablemente a familias de mayor posición social y presentan características que permiten diferenciarlas de construcciones más modestas.

Los restos arqueológicos ayudan a conocer actividades domésticas, almacenamiento y diferentes aspectos de la vida cotidiana.

El templo

Entre los edificios más destacados apareció un pequeño templo in antis de orden toscano.

Sus paredes interiores estuvieron decoradas mediante pinturas y estucos que imitaban aparejos arquitectónicos.

La existencia de este edificio muestra hasta qué punto la ciudad había incorporado elementos culturales y artísticos relacionados con el mundo mediterráneo y romano.

El grupo escultórico

En relación con el templo se encontraron algunas de las piezas más conocidas de Azaila.

Entre ellas destacan figuras humanas y un caballo que formaban parte de un conjunto escultórico.

También procede del yacimiento el famoso Toro de Azaila, una de las piezas arqueológicas más reconocibles vinculadas al lugar.

Las termas

El Cabezo de Alcalá contó también con unas termas.

La presencia de instalaciones de baño constituye una excelente muestra de la progresiva incorporación de costumbres y modelos romanos.

Las termas no eran únicamente lugares destinados a la higiene: en el mundo romano constituían también espacios de relación social.

Íberos y Roma

La importancia del Cabezo de Alcalá reside especialmente en que permite estudiar el proceso de romanización.

Roma no sustituyó de un día para otro las sociedades indígenas.

Durante generaciones convivieron tradiciones ibéricas con nuevas formas de arquitectura, consumo, organización política y vida cotidiana procedentes del mundo romano.

Una ciudad destruida

El final del asentamiento fue violento.

Durante las guerras sertorianas, que enfrentaron a diferentes facciones romanas en Hispania, la ciudad tomó partido por Sertorio.

Entre aproximadamente 80 y 76 a. C. fue atacada y arrasada por fuerzas vinculadas al bando de Pompeyo.

Después de aquella destrucción la ciudad no recuperó su antigua importancia.

La arqueología de una catástrofe

Paradójicamente, una destrucción violenta puede proporcionar a los arqueólogos una enorme cantidad de información.

Objetos y estructuras pueden quedar abandonados en el lugar donde estaban siendo utilizados, creando una especie de fotografía arqueológica del momento final de la población.

Esto ha contribuido a convertir Azaila en un yacimiento fundamental para el estudio de la cultura ibérica y de la romanización.

Las primeras excavaciones

Los restos comenzaron a despertar interés arqueológico durante el siglo XIX.

Entre 1868 y 1872 Pablo Gil y Gil realizó trabajos en el yacimiento.

Posteriormente sería investigado por arqueólogos tan importantes como Juan Cabré, Antonio Beltrán y Miguel Beltrán Lloris.

Juan Cabré

La figura de Juan Cabré está estrechamente relacionada con la arqueología del Bajo Aragón.

Sus investigaciones y documentación contribuyeron de forma decisiva al conocimiento de numerosos yacimientos de la provincia de Teruel.

El Cabezo de Alcalá ocupa un lugar especialmente importante dentro de esa historia de la arqueología española.

Un yacimiento protegido desde 1924

La importancia del lugar fue reconocida tempranamente.

La Acrópolis del Cabezo de Alcalá fue declarada Monumento Arquitectónico-Artístico en 1924.

Actualmente está protegida como Bien de Interés Cultural, Zona Arqueológica.

Ruta de los Íberos

Azaila forma parte de la Ruta de los Íberos en el Bajo Aragón.

Esta red permite relacionar el Cabezo de Alcalá con otros grandes asentamientos de la provincia, como El Cabo de Andorra, el Cabezo de San Pedro de Oliete, San Antonio de Calaceite o El Palao de Alcañiz.

Centro de Visitantes

La visita puede complementarse con el Centro de Visitantes de Azaila, dedicado especialmente al urbanismo, la vivienda y la organización territorial de la cultura ibérica.

Conocer primero el contexto facilita enormemente la interpretación de las estructuras que posteriormente veremos sobre el cerro.

Qué observar

No recorras Azaila como una sucesión de muros aislados.

Busca las calles, identifica las entradas de las viviendas e intenta reconstruir mentalmente las fachadas que las delimitaban.

Detente especialmente en las termas y en el área del templo.

Después contempla el valle desde las defensas.

El Cabezo de Alcalá permite entender que hace más de dos mil años el actual paisaje rural de Azaila estuvo dominado por una auténtica ciudad fortificada.