Caños de Gúdar
Sucesión de saltos, pozas y formaciones de toba creadas por el río Alfambra entre pinares de la Sierra de Gúdar.
Sobre este lugar
Los Caños de Gúdar forman uno de los rincones fluviales más atractivos de la Sierra de Gúdar.
El agua del joven río Alfambra desciende entre bosque y roca formando pequeños saltos, pozas y depósitos calcáreos que transforman un tramo del cauce en un paisaje especialmente fotogénico.
El joven río Alfambra
En esta zona el Alfambra se encuentra todavía cerca de sus cabeceras.
Es un río de montaña muy diferente del cauce que posteriormente atravesará territorios más abiertos camino de Teruel.
Agua entre pinares
El paisaje está dominado por los bosques característicos de la Sierra de Gúdar.
El río introduce un corredor húmedo dentro del pinar y favorece la aparición de vegetación ligada directamente a la presencia permanente de agua.
Los caños
El nombre del paraje hace referencia a los diferentes puntos donde el agua salva pequeños desniveles y se precipita entre las rocas.
No se trata únicamente de una gran cascada aislada, sino de una sucesión de formas fluviales distribuidas a lo largo del cauce.
La roca caliza
Buena parte del paisaje de estas montañas está condicionado por materiales calcáreos.
El agua que circula a través de ellos puede disolver lentamente parte del carbonato cálcico.
Cuando cambian determinadas condiciones físicas y químicas, ese carbonato vuelve a precipitar.
La formación de toba
Este proceso puede crear depósitos conocidos como tobas calcáreas.
El carbonato recubre piedras, ramas, raíces y otros elementos situados en contacto con el agua.
Con el tiempo se forman pequeñas barreras y estructuras que modifican el recorrido del cauce.
Un paisaje que se construye
Las formaciones calcáreas demuestran que el paisaje continúa evolucionando.
El agua erosiona algunas zonas y deposita minerales en otras.
Así, el propio río participa simultáneamente en procesos de destrucción y construcción.
Las pozas
Donde el agua cae con mayor energía puede excavar pequeñas depresiones.
Estas pozas añaden variedad al cauce y crean ambientes acuáticos diferentes de los tramos de corriente rápida.
Musgos y vegetación húmeda
La humedad permanente favorece el crecimiento de musgos y otras plantas adaptadas a vivir junto al agua.
En algunos puntos, vegetación y depósitos calcáreos terminan formando estructuras estrechamente relacionadas.
El caudal cambia
La imagen de los Caños puede variar considerablemente dependiendo de las precipitaciones, el deshielo y la época del año.
Después de periodos húmedos el agua adquiere mayor protagonismo, mientras las épocas secas pueden reducir notablemente el caudal.
Un ecosistema delicado
Las formaciones de toba pueden parecer roca sólida, pero algunas estructuras son relativamente frágiles.
Pisar repetidamente determinadas zonas o arrancar fragmentos puede dañar procesos naturales que han necesitado mucho tiempo para desarrollarse.
Caminar junto al agua
El recorrido por el entorno permite combinar bosque y paisaje fluvial.
Las superficies próximas al cauce pueden resultar resbaladizas, especialmente cuando están cubiertas de humedad, barro o musgo.
Conviene utilizar calzado adecuado y extremar la precaución.
La Sierra de Gúdar
Los Caños son una magnífica muestra a pequeña escala de los procesos naturales que caracterizan estas montañas.
Agua, roca caliza, bosque y altitud interactúan para producir un paisaje que no podría existir si faltara cualquiera de esos elementos.
Qué observar
No centres toda la atención en el salto de agua más grande.
Mira las pequeñas barreras calcáreas, las superficies cubiertas de musgo y los puntos donde el agua cambia de dirección.
Busca ramas o piedras progresivamente recubiertas por carbonato.
Los Caños de Gúdar muestran un proceso especialmente interesante: aquí el río no se limita a atravesar el paisaje; en determinados lugares está construyendo lentamente su propia roca.