Sobre este lugar
En la zona más elevada de Báguena sobreviven los restos de su antiguo castillo, una fortaleza estrechamente relacionada con la historia medieval del valle del Jiloca y con los largos conflictos fronterizos entre Aragón y Castilla.
Aunque actualmente solo permanecen algunas estructuras, su posición permite comprender perfectamente la función defensiva que desempeñó durante siglos.
Una fortaleza de la Comunidad de Aldeas de Daroca
Báguena formó parte de la poderosa Comunidad de Aldeas de Daroca, organización que durante siglos administró buena parte de este territorio.
Su castillo protegía tanto a la población como uno de los principales corredores naturales de comunicación hacia el interior de Aragón.
La frontera con Castilla
Durante el reinado de Pedro IV de Aragón la fortaleza tuvo que ser reparada en diferentes ocasiones debido precisamente a su proximidad a la frontera castellana.
El valle del Jiloca quedó directamente afectado por los enfrentamientos entre ambos reinos durante el siglo XIV.
La conquista de 1363
Uno de los episodios más importantes ocurrió en 1363.
Durante la guerra entre Pedro IV de Aragón y Pedro I de Castilla, las tropas castellanas consiguieron conquistar el castillo pese a la resistencia de sus defensores.
Este episodio forma parte del gran conflicto conocido como Guerra de los Dos Pedros, que afectó duramente a numerosas poblaciones fronterizas aragonesas.
Dos torres conservadas
Actualmente los restos principales del castillo están formados por dos torres situadas a escasa distancia una de otra.
La mejor conservada posee planta cuadrada, con aproximadamente ocho metros de lado.
Está construida principalmente en mampostería, reforzándose las esquinas mediante sillares.
La antigua puerta
En esta torre todavía puede reconocerse la antigua puerta de acceso, actualmente cegada, formada por un arco de medio punto.
Su interior estuvo dividido originalmente en diferentes plantas que no se han conservado.
Todavía resulta visible, sin embargo, el hueco correspondiente a la antigua chimenea.
El segundo torreón
A unos veinte metros se encuentran los restos de otra torre.
Es de planta rectangular y fue construida utilizando tapial y piedra.
Su conservación es mucho más fragmentaria y uno de sus lados ha desaparecido prácticamente por completo.
Un castillo para controlar el valle
La ubicación elevada no fue elegida al azar.
Desde esta zona podía vigilarse el caserío y controlar visualmente una amplia parte del valle del Jiloca.
La topografía constituye por tanto una parte fundamental del monumento.
Bien de Interés Cultural
El Castillo de Báguena está protegido como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, formando parte del conjunto de castillos históricos protegidos por la legislación aragonesa.
Un pueblo con dos grandes hitos
La visita puede combinarse con la cercana Torre Mudéjar de Báguena.
Los dos monumentos cuentan historias muy diferentes: el castillo nos lleva al Aragón medieval y sus guerras fronterizas, mientras que la torre muestra la extraordinaria continuidad de la tradición mudéjar hasta comienzos del siglo XVII.
Qué observar
No esperes encontrar una fortaleza completamente conservada.
Busca las dos torres supervivientes y fíjate en las diferencias entre sus materiales y técnicas constructivas.
Después mira hacia el valle.
La panorámica ayuda a comprender mucho mejor que cualquier plano por qué este lugar necesitaba ser defendido y por qué fue disputado durante los conflictos entre Aragón y Castilla.