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CASTILLO

Castillo de los Calatravos de Alcañiz

📍 Alcañiz · Bajo Aragón

Gran fortaleza de Alcañiz, sede histórica de la Orden de Calatrava y extraordinario conjunto donde conviven arquitectura medieval, palacio barroco y excepcionales pinturas murales góticas.

Sobre este lugar

El Castillo de los Calatravos de Alcañiz domina la ciudad desde el cerro de Pui-Pinos y constituye uno de los conjuntos monumentales más importantes del Bajo Aragón.

Castillo medieval, convento, residencia señorial y posteriormente palacio, sus edificios conservan las huellas de más de ocho siglos de historia. El conjunto está declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento.

Una posición estratégica

La elevación sobre la que se encuentra el castillo fue utilizada como enclave defensivo ya durante época islámica.

Desde su cima se controla visualmente la ciudad y una extensa zona del territorio circundante, circunstancia fundamental en una época en la que dominar caminos y valles significaba controlar el territorio.

Alcañiz y la Orden de Calatrava

Después de la incorporación de Alcañiz al reino de Aragón, el castillo acabó estrechamente vinculado a una de las grandes órdenes militares medievales.

En 1179 Alfonso II de Aragón concedió el castillo y un amplio territorio a la Orden de Calatrava, que estableció aquí la sede de una importante encomienda.

Desde Alcañiz, los calatravos administraron durante siglos extensas posesiones del Bajo Aragón.

Castillo y convento

La fortaleza no fue solamente un edificio militar.

Los miembros de la orden necesitaban espacios religiosos, residenciales y administrativos, por lo que el conjunto terminó combinando las funciones de castillo y convento.

La zona medieval

Las partes más antiguas conservadas se concentran especialmente en el sector nordeste.

Allí se encuentran la Torre del Homenaje y la antigua capilla, levantadas entre finales del siglo XII y comienzos del XIII.

La capilla

La iglesia del castillo constituye una de las piezas esenciales del conjunto medieval.

Su arquitectura permite aproximarse al periodo inicial de presencia calatrava y a la dimensión religiosa que acompañaba a las órdenes militares.

La Torre del Homenaje

La gran torre medieval era uno de los espacios principales de la fortaleza.

Además de su función defensiva y representativa, conserva uno de los mayores tesoros artísticos de Alcañiz.

Las pinturas murales

El castillo alberga un extraordinario conjunto de pintura mural medieval, considerado entre los más importantes conservados en Aragón.

Las escenas combinan asuntos religiosos, históricos, caballerescos y profanos.

Caballeros y conquista

Entre las representaciones aparecen escenas relacionadas con el mundo de la guerra y la caballería medieval.

Algunas composiciones han sido relacionadas con acontecimientos históricos como la conquista de Valencia por Jaime I.

Estas pinturas son especialmente valiosas porque permiten contemplar imágenes creadas en una época muy próxima a los propios acontecimientos representados.

La vida cotidiana medieval

Otro de los motivos conservados es un menologio, una representación de los meses mediante actividades y trabajos característicos de diferentes momentos del año.

Este tipo de imágenes constituye una extraordinaria ventana hacia la vida cotidiana medieval.

El claustro

Durante el siglo XIV el conjunto fue ampliado mediante la construcción de un claustro y nuevas dependencias distribuidas alrededor de él.

El claustro articulaba buena parte de la vida conventual y comunicaba diferentes espacios del castillo.

El sepulcro de Juan de Lanuza

En la capilla se conserva también el sepulcro de Juan de Lanuza, realizado en alabastro.

La obra fue contratada en 1537 al taller del gran escultor renacentista Damián Forment, uno de los nombres fundamentales de la escultura aragonesa del siglo XVI.

De castillo medieval a palacio

El aspecto actual del conjunto es resultado de numerosas transformaciones.

Durante el siglo XVIII se levantó el gran Palacio de los Comendadores, que introdujo una monumental arquitectura palaciega junto a las construcciones medievales.

La fachada de 1738

La gran fachada palaciega, fechada en 1738, está flanqueada por dos torres cuadradas y proporciona al conjunto una imagen muy diferente de la fortaleza medieval original.

Esta convivencia entre castillo y palacio constituye precisamente uno de sus mayores atractivos.

La Concordia de Alcañiz

El castillo fue también escenario de acontecimientos políticos de gran importancia.

Durante el interregno abierto tras la muerte sin descendencia de Martín I, Alcañiz acogió parte del proceso político que desembocaría en el Compromiso de Caspe de 1412.

Los representantes reunidos en Alcañiz participaron en el acuerdo conocido como Concordia de Alcañiz, paso fundamental para establecer el procedimiento mediante el cual sería elegido el nuevo monarca.

Muchos usos para un mismo edificio

A lo largo de su extensa historia el conjunto ha servido como castillo, convento, palacio, cárcel, cuartel, cementerio y residencia.

Cada función ha dejado transformaciones que explican la complejidad arquitectónica que observamos actualmente.

El Parador

Desde la segunda mitad del siglo XX una parte importante del antiguo Palacio de los Comendadores funciona como establecimiento hotelero de la red de Paradores.

La reutilización permitió rehabilitar amplias zonas del conjunto y mantener vivo un edificio que había perdido sus funciones históricas originales.

Qué observar

No contemples el castillo como si perteneciera a una única época.

Busca primero las estructuras medievales: capilla, Torre del Homenaje y claustro. Detente especialmente ante las pinturas murales.

Después compáralas con el gran palacio del siglo XVIII y observa cómo cada generación transformó el edificio para adaptarlo a nuevas necesidades.

El Castillo de los Calatravos permite recorrer en un único lugar la Edad Media militar y religiosa, el arte gótico, la política de la Corona de Aragón, el Renacimiento y la arquitectura palaciega del siglo XVIII.