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MONUMENTO

Catedral de Santa María de Mediavilla de Teruel

📍 Teruel · Comunidad de Teruel

La Catedral de Teruel reúne ocho siglos de historia y algunas de las grandes joyas del mudéjar aragonés, entre ellas su extraordinaria techumbre medieval, la torre y el cimborrio.

Sobre este lugar

La Catedral de Santa María de Mediavilla es uno de los monumentos imprescindibles de Teruel y una de las mejores puertas de entrada para comprender el arte mudéjar de la ciudad. Su aspecto actual es el resultado de numerosos siglos de ampliaciones y transformaciones, por lo que recorrerla supone también realizar un viaje por buena parte de la historia de Teruel.

Historia

En el lugar se levantó inicialmente la parroquia de Santa María de Mediavilla, vinculada al crecimiento de la ciudad medieval. A lo largo de los siglos el templo fue ampliándose y ganando importancia: en 1342 fue elevado a colegiata y en 1587 pasó a tener rango de Catedral.

De aquel largo proceso constructivo han quedado elementos pertenecientes a distintas épocas y estilos. El edificio presenta actualmente tres naves, girola y capillas laterales, además de importantes obras realizadas entre la Edad Media y la época contemporánea.

La techumbre mudéjar

Uno de sus mayores tesoros se encuentra sobre las cabezas de los visitantes. La techumbre de madera de la nave central fue realizada aproximadamente entre 1270 y 1300 y constituye una de las obras más excepcionales del mudéjar.

Se trata de una armadura de par y nudillo cuya decoración combina elementos de tradición islámica con pintura figurativa de carácter gótico. En sus tablas aparecen motivos geométricos y vegetales, pero también numerosos personajes y escenas que permiten asomarse a la sociedad medieval: caballeros, músicos, artesanos, figuras religiosas y otras representaciones forman un extraordinario repertorio iconográfico.

Por su calidad artística y por la información que ofrece sobre el mundo medieval, la techumbre es mucho más que un elemento estructural: constituye uno de los grandes documentos visuales de la Edad Media turolense.

Torre y cimborrio

La torre campanario es otro de los grandes elementos mudéjares del edificio. Su parte inferior permite el paso de una calle bajo la propia torre, una solución característica que también puede observarse en otras torres turolenses.

El cimborrio completa el extraordinario conjunto mudéjar de la Catedral y aporta luz al interior del templo. Junto con la torre y la techumbre forma parte de los elementos de la arquitectura mudéjar de Teruel incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Patrimonio Mundial de la UNESCO

La Catedral posee una relevancia internacional excepcional. La torre, la techumbre y el cimborrio forman parte de la Arquitectura mudéjar de Aragón declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Los monumentos mudéjares de Teruel fueron inscritos originalmente en la Lista del Patrimonio Mundial en 1986. En 2001 la declaración se amplió con otros monumentos aragoneses y pasó a abarcar el conjunto denominado Arquitectura mudéjar de Aragón.

En el caso de la Catedral resulta especialmente importante precisar que la protección UNESCO no se refiere de manera genérica a cualquier elemento del edificio: son específicamente su torre, su extraordinaria techumbre medieval y su cimborrio los componentes incluidos en la declaración.

Mucho más que mudéjar

Aunque el mudéjar sea el gran protagonista, conviene no pasar por alto el resto del edificio. El retablo mayor, dedicado a la Asunción de la Virgen, fue realizado entre 1532 y 1536 por el escultor renacentista Gabriel Joly.

También destacan la reja, la sillería del coro y las numerosas capillas, pinturas, retablos y piezas de arte religioso conservadas en su interior.

En el exterior llama especialmente la atención la portada meridional. Es mucho más reciente que las grandes obras medievales: fue realizada en 1909 por Pablo Monguió con una combinación historicista de elementos neorrománicos y decoración neomudéjar.

Qué observar durante la visita

Merece la pena dedicar tiempo a contemplar la techumbre y no limitar la visita a una mirada general de la nave. Sus pinturas están llenas de pequeños personajes y detalles que pasan fácilmente desapercibidos.

También resulta interesante rodear la Catedral por el exterior para observar cómo las distintas fases constructivas han dejado su huella en materiales, volúmenes y estilos diferentes.

La Catedral resume como pocos edificios la evolución artística de Teruel: de la Edad Media al Renacimiento, del barroco a las intervenciones historicistas del siglo XX, todo ello alrededor de un núcleo mudéjar que se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la ciudad.