Hocino del Pajazo
📍 Martín del Río · Cuencas Mineras
Espectacular desfiladero del río de las Parras con cascadas, paredes calizas, piedra tosca y rincones tan singulares como el Pozo de las Palomas.
Sobre este lugar
El Hocino del Pajazo es uno de los rincones naturales más sorprendentes y menos conocidos de Martín del Río.
El río de las Parras se introduce aquí entre paredes calizas creando un estrecho desfiladero donde el agua, la vegetación y la roca forman un paisaje de enorme belleza.
El río de las Parras
El responsable del paisaje es el río de las Parras, afluente del río Martín.
Durante miles de años el agua ha ido aprovechando fracturas y zonas más débiles de la roca hasta excavar el estrecho que contemplamos actualmente.
Un hocino
En estas tierras se utiliza el término hocino para denominar determinados pasos estrechos excavados por un río o barranco entre paredes rocosas.
En el Pajazo la definición se entiende perfectamente: el cauce queda progresivamente encerrado entre grandes paredes de caliza.
La Cascada del Pajazo
Justo antes de penetrar en el hocino aparece uno de sus elementos más espectaculares: la Cascada del Pajazo.
El agua salva aquí un desnivel de aproximadamente 14 metros.
El aspecto de la cascada cambia considerablemente dependiendo del caudal y de la época del año.
La piedra tosca
El agua rica en carbonatos favorece la formación de depósitos de toba o piedra tosca.
Estos materiales pueden envolver lentamente ramas, hojas y otras superficies, creando formas porosas muy características alrededor de surgencias y cascadas.
Es uno de los detalles geológicos más interesantes del recorrido.
El Pozo de las Palomas
Dentro del hocino se encuentra otro rincón especialmente singular: el Pozo de las Palomas.
Una cascada surge directamente desde el interior de una cavidad, creando una escena donde agua y roca parecen formar una única estructura.
El antiguo barrio del Pajazo
El nombre del hocino conserva además la memoria de un asentamiento humano.
El antiguo barrio de El Pajazo, perteneciente a Martín del Río, desapareció bajo las aguas del actual embalse de Las Parras.
El paisaje natural conserva así también la memoria de una forma de vida anterior a la construcción del embalse.
Huellas humanas
En el entorno se conservan otros vestigios de interés, entre ellos una necrópolis medieval excavada en la roca y restos relacionados con antiguos colmenares.
Son pequeñas huellas que recuerdan que estos barrancos, hoy percibidos principalmente como espacios naturales, fueron utilizados durante siglos.
Fauna
Las paredes rocosas proporcionan refugio a diferentes especies.
Es posible observar cabras montesas moviéndose por lugares aparentemente inaccesibles, mientras buitres y otras aves rapaces aprovechan las corrientes de aire sobre el cañón.
Un paisaje cambiante
El agua es fundamental para comprender el lugar.
Después de periodos húmedos las cascadas y surgencias muestran una imagen muy diferente a la que presentan durante épocas secas.
Por esa misma razón hay que extremar la prudencia cuando exista previsión de lluvias intensas.
Qué observar
Busca las zonas de piedra tosca alrededor del agua y fíjate en cómo cambia la vegetación al entrar en el ambiente más fresco del desfiladero.
Observa las paredes en busca de cabras montesas y mira al cielo para localizar buitres.
El Hocino del Pajazo reúne en muy poco espacio geología, agua, fauna e historia humana, convirtiéndose en uno de los grandes secretos naturales de las Cuencas Mineras.