Inhóspitak - Territorio Dinópolis
📍 Peñarroya de Tastavins · Matarraña / Matarranya
Centro paleontológico de Peñarroya de Tastavins dedicado a Tastavinsaurus sanzi, el gran saurópodo descubierto en el municipio.
Sobre este lugar
Inhóspitak - Territorio Dinópolis, en Peñarroya de Tastavins, permite descubrir una de las historias paleontológicas más fascinantes de Teruel: el hallazgo y estudio de Tastavinsaurus sanzi, un gran dinosaurio saurópodo cuyo nombre quedó para siempre unido al territorio.
El centro acerca al visitante tanto al dinosaurio como al trabajo científico necesario para extraer, preparar e interpretar unos fósiles que permanecieron enterrados durante millones de años.
El Matarraña durante el Cretácico
Para comenzar la historia hay que retroceder hasta el Cretácico Inferior.
El paisaje actual todavía no existía y diferentes dinosaurios habitaban ambientes completamente distintos a los que vemos hoy.
Los sedimentos terminaron cubriendo algunos restos y comenzaron un proceso de fosilización que duraría millones de años.
Un hallazgo extraordinario
Durante la década de 1990 se localizaron en el término de Peñarroya de Tastavins restos fósiles pertenecientes a un gran dinosaurio.
Las excavaciones posteriores permitieron recuperar una parte muy importante de su esqueleto.
El estudio científico demostraría que aquellos huesos pertenecían a una especie hasta entonces desconocida.
Tastavinsaurus sanzi
El animal recibió el nombre de Tastavinsaurus sanzi.
El género hace referencia al Tastavins, vinculando directamente la nueva especie con el territorio donde fue descubierta.
De esta forma, el nombre de una pequeña localidad turolense quedó incorporado a la nomenclatura paleontológica internacional.
Un gran saurópodo
Tastavinsaurus pertenecía a los saurópodos, el gran grupo de dinosaurios herbívoros cuadrúpedos al que pertenecieron algunos de los mayores animales terrestres de todos los tiempos.
Su anatomía estaba adaptada a soportar un cuerpo de grandes dimensiones.
Del yacimiento al laboratorio
Encontrar un hueso fósil es solamente el comienzo del trabajo.
Hay que documentar su posición, excavar cuidadosamente alrededor, protegerlo para el transporte y eliminar posteriormente en laboratorio la roca adherida.
La preparación de un gran esqueleto puede requerir una enorme cantidad de horas.
Los fósiles
Los restos permiten a los paleontólogos reconstruir la anatomía del animal y compararla con otros dinosaurios.
La forma de vértebras, extremidades y otros huesos proporciona información sobre parentesco, locomoción y características corporales.
Reconstruir lo que falta
Los esqueletos fósiles completos son excepcionales.
Cuando faltan determinadas partes, los investigadores recurren a la comparación anatómica con animales relacionados.
Por ello, una reconstrucción científica combina directamente los huesos encontrados con conocimiento obtenido en otros yacimientos.
Una reconstrucción espectacular
La reproducción de Tastavinsaurus permite comprender inmediatamente la escala del animal.
Lo que en una vitrina puede parecer un conjunto aislado de huesos adquiere de repente las proporciones de un enorme ser vivo.
Esta comparación entre fósil y reconstrucción es uno de los aspectos más interesantes de la visita.
Un ecosistema desaparecido
La paleontología no pretende únicamente describir dinosaurios.
Los investigadores estudian también las rocas y otros fósiles para reconstruir el ambiente en el que vivieron.
El objetivo es comprender cómo era el clima, qué vegetación existía y qué organismos compartían aquel ecosistema.
Teruel y los dinosaurios
Peñarroya forma parte del extraordinario patrimonio paleontológico repartido por toda la provincia.
Yacimientos de huesos, huellas y otros fósiles han convertido Teruel en un territorio de referencia para la investigación y divulgación sobre dinosaurios.
Los diferentes centros de Territorio Dinópolis permiten conocer esa riqueza directamente en los lugares donde se realizaron algunos de los hallazgos.
Un dinosaurio del propio municipio
Esta es quizá la mayor diferencia de Inhóspitak frente a una exposición convencional.
Su protagonista apareció en el propio territorio de Peñarroya.
El museo explica, por tanto, una historia que comenzó literalmente bajo el paisaje que el visitante contempla al salir.
Una visita para familias y curiosos
Las reconstrucciones hacen que el centro resulte especialmente atractivo para el público familiar.
Pero detrás de ellas existe una historia científica real que permite comprender cómo se descubre y describe una nueva especie.
Peñarroya en tres escalas temporales
El municipio permite realizar un viaje extraordinario por el tiempo.
Inhóspitak nos lleva millones de años atrás.
El Santuario de la Virgen de la Fuente nos traslada a la Edad Media.
Y las Peñas de Masmut permiten observar procesos geológicos todavía más antiguos que continúan modelando el paisaje.
Qué observar
No te quedes únicamente con el tamaño del dinosaurio.
Fíjate en los fósiles y en cómo los investigadores han pasado de huesos incompletos a una reconstrucción anatómica.
Después, al salir, mira hacia el paisaje de Peñarroya.
Resulta difícil imaginarlo, pero bajo estas tierras permaneció durante millones de años un dinosaurio que acabaría llevando el nombre del Tastavins por todo el mundo.