Sobre este lugar
La Laguna de Gallocanta es uno de los espacios naturales más extraordinarios de Aragón y uno de los grandes humedales interiores de la península ibérica.
Situada a casi 1.000 metros de altitud, entre las provincias de Teruel y Zaragoza, ocupa el fondo de una enorme cuenca cerrada y constituye un paisaje completamente diferente al que normalmente asociamos con el interior peninsular.
Pero si existe una imagen que ha hecho famosa a Gallocanta es la de miles de grullas entrando y saliendo de la laguna al amanecer y al atardecer.
Una laguna entre Teruel y Zaragoza
La laguna y su espacio protegido se extienden por varios municipios.
En la provincia de Teruel forman parte de la Reserva los términos de Bello y Tornos, ambos pertenecientes a la comarca del Jiloca.
En la provincia de Zaragoza participan Gallocanta, Berrueco, Las Cuerlas y Santed.
Por ello Gallocanta es un espacio compartido entre territorios administrativos diferentes pero unido por un mismo ecosistema.
Una enorme cuenca sin salida al mar
Gallocanta ocupa el fondo de una cuenca endorreica.
Esto significa que las aguas que llegan a ella no continúan después hacia un río que termine desembocando en el mar.
El agua queda atrapada en la depresión y termina desapareciendo principalmente mediante evaporación.
Este funcionamiento explica buena parte de las características especiales de la laguna.
Agua salada en el interior de Aragón
La evaporación favorece la concentración de sales y proporciona a Gallocanta un carácter salino.
Las plantas y animales que viven aquí deben adaptarse tanto a la salinidad como a las enormes variaciones del nivel del agua.
Algunas temporadas la laguna presenta una gran extensión inundada; durante periodos secos puede reducirse extraordinariamente e incluso llegar a secarse.
Un gigante muy poco profundo
El vaso lagunar alcanza aproximadamente 1.200 hectáreas, aunque su superficie inundada cambia enormemente dependiendo de las precipitaciones.
Lo sorprendente es su escasa profundidad: incluso en condiciones favorables ronda como máximo los 2,5 metros.
Gallocanta es por tanto una laguna enorme en superficie pero extraordinariamente somera.
La Reserva Natural
La Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta fue declarada mediante ley en 2006.
La Reserva ocupa aproximadamente 1.924 hectáreas y está rodeada por una Zona Periférica de Protección de 4.553 hectáreas.
La protección no se limita al agua: incluye también orillas, prados húmedos, ambientes salinos y terrenos agrícolas fundamentales para numerosas aves.
Un humedal de importancia internacional
Gallocanta posee varias figuras de protección nacionales e internacionales.
Está incluida en la Lista de Humedales de Importancia Internacional del Convenio de Ramsar desde 1994.
Forma también parte de la Red Natura 2000, con protección como Zona Especial de Conservación y dentro de la Zona de Especial Protección para las Aves de la Cuenca de Gallocanta.
Estas figuras reconocen que estamos ante un ecosistema de importancia muy superior al ámbito local.
El espectáculo de las grullas
La especie más emblemática de Gallocanta es la grulla común (Grus grus).
Durante sus migraciones entre el norte de Europa y las zonas de invernada del suroeste europeo, enormes grupos utilizan la laguna como lugar de descanso.
Dependiendo del momento de la temporada, pueden concentrarse aquí decenas de miles de ejemplares.
Amanecer y atardecer
Uno de los grandes espectáculos naturales de Teruel ocurre durante las primeras y últimas horas del día.
Al amanecer, grandes bandos abandonan progresivamente sus dormideros para alimentarse en los campos del entorno.
Al final de la jornada sucede lo contrario.
Las grullas regresan en largas formaciones mientras sus característicos reclamos se escuchan a gran distancia.
Contemplar esa entrada masiva con la luz del atardecer es una de las experiencias más memorables que puede ofrecer Gallocanta.
Mucho más que grullas
Aunque las grullas concentran gran parte de la atención, la laguna alberga una extraordinaria diversidad de aves.
Ánades, porrones, fochas, limícolas, rapaces y numerosas especies migratorias utilizan el humedal o los campos de su entorno en diferentes épocas del año.
Por ello Gallocanta es también uno de los grandes destinos aragoneses para la observación de aves.
Un paisaje que cambia cada año
Una de las características más fascinantes de Gallocanta es que nunca ofrece exactamente la misma imagen.
El nivel de agua depende enormemente de las precipitaciones y de las condiciones hidrológicas de la cuenca.
Un visitante puede encontrar una extensa lámina de agua y, tiempo después, descubrir un paisaje completamente diferente.
Estas fluctuaciones no son una anomalía: forman parte del funcionamiento natural del ecosistema.
Miradores y observatorios
La Reserva dispone de diferentes miradores y observatorios de fauna distribuidos alrededor de la laguna.
En el sector turolense destaca el entorno del Centro de Interpretación, situado entre Bello y Tornos, así como otros puntos desde los que contemplar el humedal y sus aves.
Utilizar estos equipamientos permite observar la fauna reduciendo las molestias.
Fotografía y prismáticos
Gallocanta es un lugar excepcional para fotografía de naturaleza, pero la enorme extensión del espacio hace muy recomendable utilizar prismáticos o telescopio terrestre.
No es necesario acercarse a las aves para disfrutar del espectáculo.
De hecho, mantener distancia permite contemplar comportamientos naturales y evita provocar vuelos innecesarios.
Respeto absoluto a la fauna
Estamos dentro de un espacio natural protegido y muchas especies necesitan tranquilidad para descansar y alimentarse.
Es fundamental respetar caminos, zonas restringidas, señalización y cualquier regulación temporal establecida por los responsables de la Reserva.
Nunca debe intentarse acercarse deliberadamente a los bandos de grullas para conseguir una fotografía.
Antes de recorrer la laguna
Una magnífica forma de comenzar la visita es acercarse primero al Centro de Interpretación de la Reserva Natural de la Laguna de Gallocanta, situado entre Bello y Tornos.
Allí es posible comprender el funcionamiento del humedal, conocer sus especies y obtener una visión general antes de salir al territorio.
Qué observar
Si visitas Gallocanta durante la época de paso de las grullas, intenta estar en un punto de observación antes del amanecer o aproximadamente al final de la tarde.
Pero no mires únicamente al cielo.
Observa la enorme horizontalidad del paisaje, los campos que rodean la laguna y las montañas que cierran la cuenca.
Gallocanta demuestra que uno de los mayores espectáculos naturales de Aragón no necesita grandes bosques ni altas montañas: puede surgir de una inmensa lámina de agua, un cielo abierto y miles de aves viajando juntas.