Monumento Natural de los Órganos de Montoro
Impresionantes estratos calizos casi verticales sobre el río Guadalope, cuyas formas recuerdan los tubos de un gigantesco órgano de piedra.
Sobre este lugar
Los Órganos de Montoro forman uno de los paisajes geológicos más espectaculares de la provincia de Teruel.
Sobre el valle del Guadalope se levantan enormes estratos de roca caliza colocados casi verticalmente, creando una sucesión de paredes y crestas que recuerda a los tubos de un gigantesco órgano.
Su singularidad está reconocida mediante la figura de Monumento Natural.
Una montaña plegada
Las rocas que contemplamos no se formaron originalmente en posición vertical.
Los materiales sedimentarios se depositaron en capas aproximadamente horizontales.
Posteriormente, enormes fuerzas relacionadas con la formación de las montañas plegaron y deformaron esos estratos.
La fuerza de la tectónica
El paisaje actual es resultado de procesos geológicos desarrollados durante millones de años.
Las presiones internas de la corteza terrestre inclinaron las capas hasta dejarlas prácticamente verticales.
La erosión posterior eliminó materiales más débiles y resaltó los estratos más resistentes.
¿Por qué se llaman Órganos?
Observados desde determinadas perspectivas, los estratos paralelos parecen una sucesión de grandes tubos.
La semejanza con un órgano musical terminó dando nombre a todo el conjunto.
El río Guadalope
A los pies de estas formaciones discurre el Guadalope, uno de los grandes ríos de la provincia.
El cauce ha contribuido a profundizar el valle y dejar expuesta la espectacular estructura geológica.
Roca y agua
La relación entre río y montaña es fundamental.
Mientras los movimientos tectónicos elevaron y deformaron las rocas, la erosión fue excavando progresivamente el relieve.
El paisaje que vemos es resultado de la interacción de ambos procesos.
Grandes cortados
Las paredes rocosas crean un ambiente ideal para numerosas aves rupícolas.
Las repisas y grietas proporcionan lugares inaccesibles donde descansar o nidificar.
El vuelo de los buitres
El Maestrazgo es uno de los grandes territorios aragoneses para observar aves planeadoras.
Los buitres leonados aprovechan las corrientes térmicas para ganar altura sin apenas batir las alas.
Su presencia añade movimiento a un paisaje dominado aparentemente por roca inmóvil.
Vegetación mediterránea de montaña
En las laderas menos verticales aparecen bosques y matorrales adaptados al clima del interior mediterráneo.
La orientación de cada vertiente condiciona temperatura y humedad y produce diferencias visibles en la vegetación.
Un paisaje para contemplar a distancia
A diferencia de otros monumentos naturales que se descubren caminando por su interior, buena parte de la espectacularidad de los Órganos se aprecia desde cierta distancia.
La perspectiva permite entender la continuidad de los estratos y la escala real de las paredes.
La carretera y los miradores
Diferentes puntos del entorno permiten contemplar el conjunto.
Conviene detenerse únicamente en lugares seguros y habilitados, evitando hacerlo en zonas donde la carretera o el terreno no permitan estacionar correctamente.
Un libro de geología abierto
Los Órganos permiten visualizar procesos que normalmente resultan difíciles de imaginar.
Las capas inclinadas son una prueba directa de que las montañas cambian y se deforman a escalas temporales inmensas.
Qué observar
Busca primero las líneas paralelas de los estratos.
Imagina esas mismas capas colocadas horizontalmente antes de ser plegadas.
Después observa el río en el fondo del valle y piensa en la erosión necesaria para dejar al descubierto toda la estructura.
Los Órganos de Montoro son, en esencia, una página de la historia geológica de Teruel levantada casi verticalmente ante nuestros ojos.