Nacimiento del Río Tajo
📍 Frías de Albarracín · Sierra de Albarracín
El río más largo de la Península Ibérica inicia su viaje en los Montes Universales, entre paisajes de alta montaña de la Sierra de Albarracín.
Lugar destacado
Sobre este lugar
En los Montes Universales, muy cerca de Frías de Albarracín y a más de 1.500 metros de altitud, comienza uno de los grandes viajes fluviales de la Península Ibérica: el del río Tajo.
Desde estas montañas turolenses sus aguas recorrerán más de mil kilómetros atravesando el centro de la Península antes de alcanzar el océano Atlántico en Lisboa.
El nacimiento del río más largo de la Península
El Tajo es el río más largo de la Península Ibérica. Desde su cabecera en la Sierra de Albarracín atraviesa o delimita territorios de varias comunidades españolas antes de entrar en Portugal.
Su desembocadura se encuentra en el enorme estuario de Lisboa, creando un contraste extraordinario con el discreto paisaje montañoso en el que comienza su recorrido.
Un nacimiento disperso
Como ocurre con muchos grandes ríos, no debemos imaginar necesariamente el nacimiento como un único gran manantial del que surge repentinamente todo el caudal.
La cabecera se forma mediante pequeñas surgencias, barrancos y aportaciones de agua que terminan organizándose hasta crear progresivamente el curso fluvial.
El lugar acondicionado para la visita representa y señala este nacimiento geográfico.
El monumento al nacimiento del Tajo
Uno de los elementos más reconocibles es el monumento dedicado al nacimiento del río.
En él aparecen representadas las provincias de Teruel, Cuenca y Guadalajara, cuyos territorios se encuentran muy próximos en esta zona de los Montes Universales.
La escultura del Padre Tajo preside el conjunto y convierte el enclave en uno de los lugares más fotografiados de esta parte de la sierra.
Una extraordinaria divisoria de aguas
El entorno posee además un enorme interés hidrográfico porque en una superficie relativamente reducida nacen ríos cuyas aguas terminarán en mares diferentes.
El Tajo viajará hacia el Atlántico. El Guadalaviar, después convertido en Turia, alcanzará el Mediterráneo. Y el cercano Cabriel se integrará en el Júcar antes de llegar también al Mediterráneo.
Esto convierte la Sierra de Albarracín en una auténtica divisoria de aguas de la Península Ibérica.
Los Montes Universales
El nacimiento se encuentra en un paisaje de elevada altitud caracterizado por pinares, pastizales y un clima especialmente frío.
La ganadería, los aprovechamientos forestales y la trashumancia han dejado durante siglos su huella en este territorio.
Visitar el nacimiento permite así descubrir no solamente un punto geográfico, sino uno de los grandes paisajes de montaña de Teruel.
Frías de Albarracín y la Sima de Frías
El enclave puede combinarse fácilmente con la visita a Frías de Albarracín y a la cercana Sima de Frías.
Esta última constituye un magnífico complemento geológico y permite comprender algunos de los procesos que actúan sobre el subsuelo de estas montañas.
Qué observar
Más allá de fotografiar el monumento, dedica unos minutos a observar el territorio.
Resulta especialmente interesante imaginar el enorme contraste entre este tranquilo paisaje de montaña y las ciudades, embalses, valles y territorios que encontrará el Tajo durante los más de mil kilómetros de recorrido que tiene por delante.
Estamos ante uno de esos lugares donde la importancia no procede de una gran construcción ni de un paisaje espectacular, sino de algo mucho más sencillo: aquí comienza uno de los grandes ríos de la Península Ibérica.