Ojos del Jiloca
Conjunto de surgencias y humedales del valle del Jiloca, donde las aguas subterráneas afloran creando uno de los paisajes acuáticos más singulares de la comarca.
Sobre este lugar
Los llamados Ojos del Jiloca son uno de los fenómenos naturales más característicos del valle: lugares donde el agua almacenada bajo el terreno vuelve a aparecer en superficie formando manantiales, pequeñas lagunas y zonas húmedas.
Su existencia ayuda a comprender una característica fundamental del Jiloca: bajo un paisaje aparentemente seco circula un complejo sistema de aguas subterráneas.
¿Qué es un ojo?
En esta comarca el término ojo se utiliza tradicionalmente para designar determinadas surgencias de agua.
El agua de lluvia y de deshielo se infiltra en terrenos permeables, circula por el subsuelo y puede reaparecer cuando las condiciones geológicas obligan al nivel freático a aproximarse a la superficie.
Agua en un territorio de contrastes
La presencia de estas surgencias crea ambientes muy diferentes a los campos agrícolas que dominan buena parte del valle.
Vegetación de ribera, carrizales y superficies de agua proporcionan refugio y alimento a numerosas especies.
Por eso estos pequeños humedales tienen un valor ecológico muy superior al que podría sugerir inicialmente su tamaño.
El nacimiento y crecimiento del Jiloca
Las aguas subterráneas tienen una enorme importancia en la configuración del sistema fluvial del Jiloca.
Las diferentes surgencias existentes en el valle contribuyen al caudal y ayudan a explicar la histórica abundancia de agua en determinados sectores.
Un paisaje transformado por el ser humano
Durante siglos el agua del Jiloca y de sus manantiales ha sido aprovechada para regadíos, molinos y otras actividades.
Canales, acequias y drenajes han modificado algunos sectores, de manera que el paisaje actual combina procesos naturales con una larga historia de intervención humana.
Un ecosistema frágil
Los humedales vinculados a surgencias dependen directamente del funcionamiento del acuífero.
Cambios en el nivel del agua subterránea pueden modificar rápidamente su extensión, vegetación y características ecológicas.
Qué observar
Fíjate en el contraste entre las zonas húmedas y los terrenos agrícolas próximos.
Observa la vegetación asociada al agua y, si visitas el enclave con tranquilidad, presta atención a las aves y otros animales que utilizan estos ambientes.
Los Ojos del Jiloca permiten descubrir uno de los elementos menos visibles pero más importantes del paisaje de la comarca: el agua que circula bajo nuestros pies.