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YACIMIENTO

Poblado Ibérico de El Cabo

📍 Andorra · Andorra-Sierra de Arcos

Espectacular reconstrucción a escala real de un poblado ibérico del siglo V a. C., trasladado arqueológicamente antes de desaparecer por una explotación minera.

Sobre este lugar

El Poblado Ibérico de El Cabo, en Andorra, cuenta una historia arqueológica extraordinaria: el asentamiento original fue excavado completamente antes de desaparecer por el avance de una explotación minera y sus elementos más representativos sirvieron después para reconstruir el poblado a escala real.

El resultado permite hacer algo poco habitual en un yacimiento arqueológico: caminar por calles y entrar en construcciones que ayudan a comprender físicamente cómo podía organizarse un pequeño poblado ibérico hace unos 2.500 años.

Un poblado del siglo V a. C.

El asentamiento original fue ocupado durante un periodo relativamente breve alrededor de mediados del siglo V a. C..

Se encontraba unos dos kilómetros al oeste de la actual Andorra, en una posición elevada desde la que se controlaban las cabeceras de la Val de Ariño y el río Regallo.

Un descubrimiento amenazado por la minería

A finales del siglo XX el yacimiento quedó directamente afectado por los enormes movimientos de tierra de una explotación de carbón a cielo abierto.

Su desaparición física era inevitable.

Antes de que ocurriera, se tomó una decisión excepcional: realizar una excavación arqueológica completa.

La excavación de 1999

En 1999, los arqueólogos José Antonio Benavente y Fernando Galve dirigieron la excavación integral del poblado.

La intervención permitió documentar su estructura urbana, las viviendas, defensas y numerosos elementos de la vida cotidiana antes de que el lugar original fuese destruido por la actividad minera.

Salvar la información

Cuando un yacimiento arqueológico desaparece, la excavación no puede conservar el lugar intacto, pero sí puede registrar cuidadosamente su información.

Planimetrías, fotografías, materiales y estudios permiten reconstruir posteriormente cómo estaba organizado.

En El Cabo se decidió ir todavía más lejos.

El traslado a San Macario

Los responsables de la excavación propusieron trasladar los elementos arquitectónicos más significativos al Parque de San Macario, sobre un cerro que domina Andorra.

Desde el año 2000 comenzó allí un innovador proyecto de arqueología experimental y reconstrucción.

Un poblado reconstruido a escala real

El parque arqueológico reproduce la planta del antiguo asentamiento y permite comprender sus dimensiones reales.

El poblado estaba organizado alrededor de una calle central, con aproximadamente 50 pequeñas viviendas dispuestas en dos alineaciones paralelas.

Casas muy pequeñas

La superficie media de las plantas bajas de las viviendas rondaba apenas los 25 metros cuadrados.

Algunas construcciones podían disponer de un segundo nivel, aumentando el espacio disponible.

La reconstrucción ayuda a comprender mucho mejor estas dimensiones que una simple planta arqueológica dibujada sobre el terreno.

Muralla y torreón

El asentamiento estaba protegido mediante estructuras defensivas.

En la zona más elevada se encontraba un sector separado mediante una gruesa muralla, donde aparecían espacios de mayores dimensiones.

Su posición y características sugieren que pudieron estar relacionados con funciones de almacenamiento y con la familia principal de la comunidad.

Una sociedad agrícola y ganadera

Los habitantes de El Cabo vivían en estrecha relación con el territorio.

Agricultura, ganadería y aprovechamiento de los recursos disponibles sostenían una pequeña comunidad organizada.

Los objetos recuperados durante la excavación permiten conocer actividades domésticas, producción de alimentos y diferentes trabajos artesanales.

Arqueología experimental

El gran valor del parque no consiste únicamente en reconstruir paredes.

La arqueología experimental intenta comprobar cómo podían construirse edificios, utilizarse determinados materiales o desarrollarse actividades empleando técnicas compatibles con las conocidas en la Antigüedad.

Esto convierte El Cabo en un espacio especialmente didáctico.

Una vivienda equipada

Algunas de las reconstrucciones permiten mostrar no solo la arquitectura, sino también cómo podían organizarse los espacios interiores.

Recipientes, mobiliario y objetos reproducidos ayudan a transformar unas ruinas difíciles de interpretar en una escena mucho más comprensible.

La paradoja de El Cabo

La historia del yacimiento encierra una enorme paradoja.

La minería provocó la desaparición física del poblado original, pero la excavación previa permitió documentarlo de forma excepcional y dio origen a uno de los proyectos de reconstrucción arqueológica más interesantes de Aragón.

En Andorra, patrimonio minero y patrimonio ibérico terminan así formando parte de una misma historia.

Ruta de los Íberos

El Cabo forma parte de la Ruta de los Íberos en el Bajo Aragón.

La red permite relacionarlo con otros grandes yacimientos turolenses como el Cabezo de San Pedro y El Palomar de Oliete, El Palao de Alcañiz o el Cabezo de Alcalá de Azaila.

Qué observar

Recorre primero la calle central y fíjate en el reducido tamaño de las viviendas.

Después observa la muralla y el sector situado en la zona más elevada.

Entra en las reconstrucciones habilitadas y compara la percepción interior con la planta que se observa desde fuera.

El Cabo consigue algo especialmente difícil en arqueología: que unas estructuras de hace 2.500 años vuelvan a resultar comprensibles para quien las visita hoy.