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YACIMIENTO

Poblado Ibérico del Cabezo de la Guardia

📍 Alcorisa · Bajo Aragón

Importante yacimiento de Alcorisa ocupado desde época ibérica hasta el mundo romano, con estructuras defensivas, viviendas, termas y restos de una necrópolis tardorromana.

Sobre este lugar

El Cabezo de la Guardia, situado a unos seis kilómetros al norte de Alcorisa, es uno de los yacimientos arqueológicos más interesantes del Bajo Aragón.

Declarado Bien de Interés Cultural como Zona Arqueológica, permite seguir la evolución de un mismo lugar desde el mundo ibérico hasta varios siglos después de la llegada de Roma.

Un lugar ocupado durante siglos

El asentamiento tuvo una prolongada historia.

Los primeros restos importantes corresponden aproximadamente al siglo V a. C. y la ocupación del entorno continuó durante época romana.

Esta larga secuencia convierte el yacimiento en un lugar especialmente interesante para estudiar las transformaciones experimentadas por las comunidades indígenas tras la romanización.

Una posición estratégica

El poblado ocupa un cabezo de cima amesetada.

La posición elevada permitía controlar visualmente buena parte del territorio circundante, una característica frecuente en numerosos asentamientos ibéricos.

Las laderas

Curiosamente, algunos de los restos más importantes no aparecen en la propia cima, donde el nivel arqueológico es escaso, sino en las laderas del cerro.

Allí se localizaron habitaciones, muros defensivos y estructuras de contención.

Las viviendas ibéricas

En la ladera noroeste se excavaron habitaciones construidas con paredes de piedra sin escuadrar colocada en seco.

Estos espacios ayudan a reconstruir la organización interna del asentamiento y la vida cotidiana de sus habitantes.

Defender el poblado

Los muros defensivos muestran que la protección fue una cuestión fundamental.

El propio relieve del cabezo proporcionaba ventajas naturales que fueron reforzadas mediante estructuras construidas.

Cerámicas excepcionales

Las excavaciones proporcionaron importantes materiales cerámicos.

Entre ellos destaca el célebre kalathos del arado, conservado actualmente en el Museo de Teruel.

Una imagen del mundo ibérico

La decoración de las cerámicas ibéricas constituye una fuente excepcional para conocer aspectos de estas sociedades.

Animales, figuras humanas y escenas relacionadas con actividades cotidianas aparecen en algunos recipientes y complementan la información proporcionada por las estructuras excavadas.

La llegada de Roma

El interés del Cabezo de la Guardia no termina con el periodo ibérico.

El entorno continuó ocupado y experimentó importantes transformaciones durante la época romana.

Unas termas romanas

En 1983 se localizaron en la ladera oriental restos de un complejo termal romano.

Las estructuras podrían haber formado parte de una villa rural desarrollada en este sector.

Agua y arquitectura

Excavaciones posteriores permitieron descubrir un complejo sistema de conducciones de agua relacionado probablemente con las instalaciones termales.

También aparecieron pavimentos de yeso, estucos y elementos arquitectónicos que muestran una ocupación romana de cierta entidad.

La Antigüedad tardía

El lugar continuó teniendo actividad durante los últimos siglos del Imperio.

Se documentaron dependencias de habitación correspondientes a comienzos del siglo IV d. C.

Una necrópolis

Las excavaciones sacaron también a la luz varias tumbas pertenecientes a una necrópolis tardorromana.

El espacio había cambiado nuevamente de función después de siglos de ocupación.

De poblado ibérico a mundo romano

Precisamente esa evolución constituye uno de los grandes valores del yacimiento.

El Cabezo de la Guardia permite observar cómo un territorio indígena terminó incorporándose progresivamente a las estructuras económicas y culturales romanas.

Ruta de los Íberos

El yacimiento forma parte de la Ruta de los Íberos en el Bajo Aragón, una red que conecta algunos de los principales asentamientos arqueológicos y centros de interpretación de este territorio.

Los alfares de Foz-Calanda

A pocos kilómetros se encuentran los hornos cerámicos de El Olmo y Mas de Moreno.

La proximidad entre ambos conjuntos resulta especialmente interesante, ya que permite relacionar un importante núcleo habitado con un gran centro dedicado a la fabricación de cerámica.

Qué observar

Antes de concentrarte en los restos arqueológicos, observa la posición del cabezo dentro del paisaje.

Después intenta diferenciar las estructuras correspondientes a las distintas etapas de ocupación.

El verdadero interés del Cabezo de la Guardia está precisamente en esa superposición: un mismo lugar permite recorrer varios siglos de historia, desde las comunidades ibéricas anteriores a Roma hasta una sociedad plenamente integrada en el mundo romano.