Poblado Ibérico del Cabezo de San Pedro
📍 Oliete · Andorra-Sierra de Arcos
Importante poblado ibérico fortificado de Oliete, ocupado entre los siglos III y I a. C., que conserva destacados restos de su complejo sistema defensivo.
Sobre este lugar
El Poblado Ibérico del Cabezo de San Pedro, en Oliete, conserva uno de los conjuntos defensivos ibéricos más interesantes de Aragón.
Construido hacia el siglo III a. C. y habitado hasta mediados del siglo I a. C., el asentamiento permite descubrir cómo una comunidad ibérica utilizó la topografía y la arquitectura para crear un espacio fuertemente protegido.
Un lugar elegido para defenderse
El asentamiento ocupa una posición elevada y estratégica.
Desde el cabezo era posible controlar visualmente el territorio y los caminos próximos, mientras las pendientes naturales dificultaban cualquier aproximación.
La elección del emplazamiento constituía ya una primera forma de defensa.
Dos zonas diferenciadas
El yacimiento presenta dos sectores principales.
En el extremo del cerro se encuentra un recinto especialmente fortificado, mientras que fuera de esta zona defensiva se extendía otro espacio por la parte superior del cabezo y sus primeras pendientes.
Esta organización permite comprender que el poblado no era simplemente un grupo desordenado de viviendas.
Un impresionante sistema defensivo
El gran interés del Cabezo de San Pedro reside en sus fortificaciones.
Los habitantes aprovecharon las características naturales del terreno y las reforzaron mediante estructuras construidas para controlar los puntos más vulnerables.
Murallas y torres formaban parte de un sistema pensado para proteger el asentamiento.
La cultura ibérica
Los íberos ocuparon amplias zonas del este y sur de la península ibérica durante los siglos anteriores a la expansión romana.
No constituían un único reino, sino diferentes pueblos que compartían determinados elementos culturales, formas de organización, tecnologías y sistemas de escritura.
El Bajo Aragón histórico conserva una concentración excepcional de yacimientos de esta época.
Una comunidad organizada
Construir y mantener grandes defensas exigía planificación y trabajo colectivo.
Las fortificaciones del Cabezo de San Pedro permiten intuir una sociedad capaz de movilizar recursos y organizar obras importantes.
El poblado formaba parte de un territorio donde diferentes asentamientos controlaban campos, caminos y recursos.
Entre íberos y romanos
La vida del asentamiento se prolongó durante una época de enormes transformaciones.
Desde finales del siglo III a. C. Roma fue extendiendo progresivamente su dominio por el nordeste peninsular.
Las estructuras políticas, económicas y sociales indígenas fueron cambiando lentamente durante el proceso que conocemos como romanización.
Hasta mediados del siglo I a. C.
El Cabezo de San Pedro permaneció habitado hasta aproximadamente mediados del siglo I a. C..
Su abandono se produjo cuando el territorio llevaba ya generaciones integrado dentro de la esfera romana.
Bien de Interés Cultural
El yacimiento está protegido como Bien de Interés Cultural, dentro de la categoría de Zona Arqueológica.
Esta protección reconoce la importancia de los restos conservados y la necesidad de preservar el enclave para futuras generaciones.
La Ruta de los Íberos
El Cabezo de San Pedro forma parte de la Ruta de los Íberos en el Bajo Aragón, una red que conecta yacimientos y centros de interpretación de diferentes municipios.
Muy cerca, el propio Oliete conserva otro importante asentamiento ibérico: El Palomar.
Oliete y su patrimonio ibérico
La concentración de yacimientos demuestra la importancia que tuvo este territorio hace más de dos mil años.
El río Martín, los recursos agrícolas y ganaderos y las posibilidades defensivas de los relieves próximos favorecieron el establecimiento de comunidades humanas desde tiempos muy antiguos.
Visita libre
El yacimiento puede visitarse libre y gratuitamente.
Al tratarse de restos arqueológicos al aire libre, la experiencia mejora considerablemente si antes se conoce qué función tenía cada estructura y se observa el conjunto dentro del paisaje.
Un paisaje arqueológico
No te limites a mirar los muros.
Desde las zonas elevadas observa el territorio circundante e intenta imaginarlo sin carreteras, tendidos eléctricos ni construcciones modernas.
Entonces resulta mucho más sencillo comprender por qué los habitantes eligieron precisamente este cerro.
Qué observar
Presta especial atención a las estructuras defensivas y a la relación entre los muros y las pendientes naturales.
Busca los puntos desde los que podía controlarse el territorio y trata de distinguir el recinto fortificado de las áreas que se extendían fuera de él.
El Cabezo de San Pedro permite acercarse a la cultura ibérica no a través de una vitrina, sino caminando por el mismo terreno que sus habitantes defendieron hace más de dos mil años.