Sobre este lugar
El Puente Romano de Luco de Jiloca, conocido también como Puente de Entrambasaguas, es uno de los testimonios de ingeniería histórica más destacados del valle del Jiloca.
Se encuentra sobre el río Pancrudo, muy cerca de su desembocadura en el Jiloca, en un punto donde desde hace siglos convergen agua, caminos y comunicaciones.
Una obra de época altoimperial
La catalogación oficial de Patrimonio Cultural de Aragón fecha la construcción original en los siglos I-II d. C., durante la etapa altoimperial romana.
El puente formaba parte de una vía que recorría este corredor natural siguiendo los valles del Huerva y del Jiloca hacia el sur.
42 metros de longitud
La construcción alcanza aproximadamente 42 metros de longitud máxima.
Está formada por tres ojos en arco de medio punto rebajado. El central, de alrededor de doce metros, posee mayor luz que los laterales.
Dos aliviaderos
Entre el arco central y los laterales aparecen dos pequeños aliviaderos abovedados.
Su base se encuentra por encima del cauce habitual y su función es especialmente importante durante las crecidas, cuando permiten evacuar una mayor cantidad de agua y reducir el empuje sobre la estructura.
Tajamares y calzada
El puente dispone de tajamares triangulares destinados a afrontar la corriente.
Sobre los arcos discurre la calzada, formada mediante dos rampas que ascienden hacia la zona central.
La combinación de sillería y mampostería proporciona al conjunto su característica imagen.
Una antigua vía romana
El puente estaba integrado en una red de comunicaciones mucho mayor.
Patrimonio Cultural de Aragón lo vincula a la vía que comunicaba Caesaraugusta, la actual Zaragoza, con territorios situados hacia el sur de Hispania.
En esta misma ruta se encontraba el cercano Puente Romano de Calamocha.
¿Romano o medieval?
La tradición y la catalogación patrimonial oficial lo consideran una construcción de origen romano, aunque el estudio de los puentes históricos puede resultar complejo debido a las reparaciones, reconstrucciones y transformaciones acumuladas durante siglos.
Por ello conviene distinguir entre el origen atribuido a una infraestructura y el aspecto que presenta después de numerosas intervenciones históricas.
Restauración y protección
El puente fue restaurado por el Gobierno de Aragón entre 1988 y 1989.
En 2001 fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.
Qué observar
Busca los tres grandes arcos y, especialmente, los pequeños aliviaderos situados entre ellos.
Fíjate también en los tajamares y en la forma en que las rampas ascienden hacia el centro.
Después observa el paisaje: la proximidad de la confluencia del Pancrudo y el Jiloca ayuda a entender por qué este punto fue importante para las comunicaciones.
Junto con el puente de Calamocha, Entrambasaguas permite imaginar cómo las antiguas vías atravesaban el valle mucho antes de la existencia de nuestras carreteras.