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MUSEO

Región Ambarina - Territorio Dinópolis

📍 Rubielos de Mora · Gúdar-Javalambre

Sede de Territorio Dinópolis dedicada a los excepcionales fósiles de Rubielos de Mora: ámbar cretácico, plantas e insectos y el antiguo lago mioceno.

Sobre este lugar

Región Ambarina - Territorio Dinópolis descubre una faceta completamente diferente de Rubielos de Mora: bajo el paisaje actual se conserva el registro de ecosistemas desaparecidos hace millones de años.

Ámbar del Cretácico, insectos, plantas y mamíferos fósiles permiten viajar entre mundos muy diferentes y descubrir cómo los paleontólogos identifican y clasifican organismos que desaparecieron mucho antes de la aparición del ser humano.

Un territorio excepcional para los fósiles

El término de Rubielos de Mora posee yacimientos paleontológicos de características muy distintas.

Esa diversidad permite estudiar organismos pertenecientes a épocas separadas por decenas de millones de años.

Precisamente por ello, la sede utiliza los fósiles locales para explicar uno de los trabajos fundamentales de la paleontología: clasificar la vida del pasado.

Región Ambarina

La sede de Territorio Dinópolis en Rubielos de Mora fue inaugurada en 2002.

Su nombre hace referencia a uno de los elementos paleontológicos más fascinantes encontrados en la zona: el ámbar.

¿Qué es el ámbar?

El ámbar es resina vegetal fosilizada.

En determinadas circunstancias, la resina producida por antiguos árboles quedó enterrada y experimentó transformaciones químicas durante millones de años hasta convertirse en el material que conocemos actualmente.

Una cápsula del tiempo

La resina podía atrapar pequeños organismos antes de endurecerse.

Insectos y otros restos quedaron encerrados y aislados del exterior.

Cuando la conservación es adecuada, el resultado puede ser extraordinario: organismos diminutos preservados con detalles que raramente sobreviven en otros tipos de fósiles.

Un bosque del Cretácico

Parte del recorrido recrea un ambiente forestal del Cretácico Inferior.

El visitante puede imaginar un territorio ocupado por vegetación muy diferente de la actual mientras la resina producida por determinados árboles atrapaba pequeños organismos.

Mucho después, aquella resina terminaría convertida en ámbar.

El antiguo lago de Rubielos

Pero la historia paleontológica local no termina en el Cretácico.

Millones de años después existió en la zona un lago durante el Mioceno.

En sus sedimentos quedaron registrados restos de organismos que habitaban tanto el agua como el paisaje circundante.

Conservación excepcional

Los sedimentos laminados de origen lacustre de Rubielos han proporcionado fósiles con un grado de conservación extraordinario.

En paleontología, los yacimientos capaces de conservar información especialmente delicada resultan fundamentales porque permiten conocer aspectos de los antiguos ecosistemas que normalmente desaparecen.

Las plantas fósiles

Hojas y otros restos vegetales permiten reconstruir la flora que rodeaba el antiguo lago.

La forma de las hojas, su nerviación y otras características ayudan a determinar a qué grupos pertenecían.

A partir de la vegetación también pueden obtenerse pistas sobre el clima del pasado.

Los mamíferos

Los yacimientos miocenos de Rubielos han proporcionado asimismo restos de mamíferos.

Incluso fragmentos incompletos pueden contener información valiosa.

Los paleontólogos comparan huesos y dientes con especies conocidas para determinar a qué animales pertenecieron.

Los dientes como herramienta científica

Los dientes de pequeños mamíferos son especialmente útiles.

Su morfología cambia a lo largo de la evolución y determinadas especies aparecen únicamente durante intervalos temporales concretos.

Por ello pueden utilizarse para ayudar a establecer la edad relativa de los sedimentos donde aparecen.

Clasificar la vida

Una de las ideas centrales de Región Ambarina es mostrar cómo se clasifican científicamente los organismos.

Los seres vivos se organizan mediante categorías jerárquicas que permiten establecer relaciones y ordenar la enorme diversidad biológica.

Los paleontólogos aplican esos mismos principios a organismos extinguidos.

Comparar para identificar

Un fósil aislado no suele venir acompañado de una etiqueta que indique qué animal fue.

Hay que estudiar su forma, tamaño y estructura y compararlo con otros ejemplares.

La anatomía comparada permite convertir un fragmento aparentemente poco informativo en una pieza de un ecosistema desaparecido.

Fósiles originales

Uno de los grandes valores del centro es la presencia de numerosos fósiles originales procedentes de la zona.

Esto permite relacionar directamente la explicación científica con el territorio situado alrededor del museo.

Mucho más que dinosaurios

Región Ambarina resulta especialmente interesante porque recuerda que la paleontología turolense va mucho más allá de los dinosaurios.

Plantas, insectos y mamíferos pueden proporcionar tanta información sobre el pasado como un gran esqueleto.

Qué observar

Fíjate especialmente en los fósiles de pequeño tamaño.

Un insecto encerrado en ámbar o una hoja impresa sobre una roca puede parecer menos espectacular que un dinosaurio, pero su capacidad para reconstruir un ecosistema antiguo es enorme.

Región Ambarina cuenta precisamente esa historia: cómo restos diminutos permiten reconstruir mundos desaparecidos hace millones de años.