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MONUMENTO

Santuario de la Virgen de la Fuente

📍 Peñarroya de Tastavins · Matarraña / Matarranya

Conjunto monumental de Peñarroya de Tastavins con ermita gótica, excepcional techumbre mudéjar policromada, santuario barroco, claustro, hospedería y fuente.

Sobre este lugar

A unos dos kilómetros de Peñarroya de Tastavins se encuentra el Santuario de la Virgen de la Fuente, uno de los conjuntos religiosos más extraordinarios del Matarraña.

El lugar reúne arquitectura gótica, una magnífica techumbre mudéjar policromada, una segunda ermita barroca, claustro, hospedería y la fuente que dio origen a la tradición del santuario.

El conjunto está protegido como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento.

Una fuente y una tradición medieval

El origen del santuario está ligado al agua.

Según la tradición, durante el siglo XIII apareció una imagen de la Virgen junto a un manantial, entre la vegetación.

El lugar se convirtió en espacio de devoción y se levantó una primera construcción religiosa.

La ermita gótica

Aquella primera ermita fue sustituida durante el siglo XIV por un edificio mucho más ambicioso.

La actual ermita antigua fue construida aproximadamente entre 1340 y 1360.

Su arquitectura responde al modelo de iglesia gótica de nave rectangular dividida en tramos mediante grandes arcos diafragma apuntados.

Una cubierta extraordinaria

Sobre esos arcos descansa uno de los grandes tesoros del santuario: una techumbre de madera policromada de tradición mudéjar.

La estructura cubre la nave a dos aguas y combina función arquitectónica y decoración.

Es uno de esos elementos que merece ser observado lentamente.

Geometría, figuras y heráldica

La decoración de la techumbre reúne motivos geométricos, vegetales, heráldicos y figurativos.

Entre ellos aparece repetidamente la cruz de la Orden de Calatrava, institución estrechamente relacionada con la historia medieval de Peñarroya de Tastavins.

También pueden reconocerse representaciones humanas y otros motivos que convierten el techo en un auténtico documento pictórico medieval.

Arte mudéjar

El mudéjar aragonés nació de la convivencia de tradiciones artísticas cristianas e islámicas.

En este caso no estamos ante las conocidas torres de ladrillo de Teruel, sino ante otra de sus manifestaciones más delicadas: la carpintería de madera decorada.

La techumbre demuestra la enorme variedad que puede alcanzar este lenguaje artístico.

La portada gótica

El exterior de la ermita conserva también una interesante portada medieval.

Su decoración presenta diferentes escenas de tradición cristiana, entre ellas episodios relacionados con la infancia y vida de Cristo, la Crucifixión y la Resurrección.

En el tímpano aparece la Virgen en Majestad acompañada por ángeles.

El claustro

Durante el siglo XVI se amplió el conjunto.

Entre las incorporaciones destaca el claustro, organizado alrededor de un patio y relacionado directamente con las dependencias del santuario y la hospedería.

Este espacio proporciona al conjunto una escala mucho mayor que la de una sencilla ermita rural.

La hospedería

La existencia de una hospedería recuerda que los santuarios eran también lugares de peregrinación y encuentro.

Los visitantes necesitaban espacios donde descansar y alojarse, especialmente cuando llegaban desde poblaciones alejadas.

Religión, viaje y hospitalidad estaban así estrechamente relacionados.

La ermita barroca

El crecimiento de la devoción llevó a construir posteriormente otra iglesia en una cota inferior.

Esta segunda ermita responde fundamentalmente al lenguaje barroco y amplía notablemente el conjunto monumental.

La presencia de los dos templos permite observar en un mismo lugar diferentes momentos de la arquitectura religiosa.

La fuente

El agua continúa siendo uno de los elementos esenciales del santuario.

La fuente recuerda la tradición que explica el nacimiento del culto y mantiene viva la relación entre el lugar sagrado y el manantial.

Arquitectura, paisaje y agua forman aquí una unidad difícil de separar.

Peñarroya y la Orden de Calatrava

La historia medieval de Peñarroya de Tastavins estuvo estrechamente relacionada con la Orden de Calatrava.

La presencia de su cruz en la decoración de la ermita recuerda esa vinculación y permite conectar el santuario con la organización política y territorial medieval del Matarraña.

Siglos de transformaciones

El conjunto continuó creciendo y modificándose entre los siglos XVI, XVII y XVIII.

Esta acumulación de etapas explica su riqueza actual: no contemplamos un edificio construido de una sola vez, sino un espacio transformado durante generaciones.

Guerra y restauración

Durante la Guerra Civil se perdieron importantes bienes muebles, incluidos retablos e imágenes.

En las décadas posteriores se llevaron a cabo diferentes trabajos de conservación y restauración.

Entre 1984 y 1986 se actuó sobre elementos como la portada, el pavimento, el claustro y la propia techumbre mudéjar.

Bien de Interés Cultural

La relevancia patrimonial del santuario fue reconocida tempranamente.

Fue declarado monumento histórico-artístico en 1931 y actualmente posee la consideración de Bien de Interés Cultural.

Mucho más que una ermita

La Virgen de la Fuente debe entenderse como un conjunto.

Ermita medieval, santuario barroco, hospedería, claustro, fuente y paisaje cuentan conjuntamente una historia de más de seis siglos.

Qué observar

Dentro de la ermita antigua, levanta la mirada.

La techumbre mudéjar es uno de los elementos que justifican por sí solos la visita.

Busca las cruces de Calatrava y observa la combinación de figuras, motivos vegetales y geometría.

Después recorre el resto del conjunto y compara el lenguaje gótico de la ermita medieval con las construcciones posteriores.

La Virgen de la Fuente es uno de los mejores ejemplos del Matarraña para comprender cómo un pequeño lugar de devoción puede crecer durante siglos hasta convertirse en un extraordinario conjunto monumental.