Templo del Pilar de Calanda
📍 Calanda · Bajo Aragón
Gran templo barroco levantado en relación con el llamado Milagro de Calanda de 1640, cuya capilla principal recuerda la tradición de Miguel Pellicer y la Virgen del Pilar.
Sobre este lugar
El Templo de Nuestra Señora del Pilar de Calanda es uno de los edificios más estrechamente vinculados a la identidad histórica y religiosa de la localidad.
Su origen está relacionado con el denominado Milagro de Calanda, acontecimiento ocurrido en 1640 en torno a Miguel Juan Pellicer y que dio lugar a una tradición devocional de enorme importancia.
Miguel Juan Pellicer
Miguel Juan Pellicer era un joven natural de Calanda que sufrió un grave accidente y perdió una pierna tras ser amputada en Zaragoza.
Regresó posteriormente a su localidad natal.
La noche del 29 de marzo de 1640
Según la tradición religiosa, mientras Pellicer dormía en la casa familiar recuperó de manera extraordinaria la pierna que le había sido amputada.
El acontecimiento fue interpretado como una intervención de la Virgen del Pilar.
Historia y tradición religiosa
El llamado Milagro de Calanda cuenta con abundante documentación histórica relacionada con las investigaciones y testimonios realizados después del suceso.
Su interpretación como milagro pertenece al ámbito de la tradición y de la fe religiosa.
Independientemente de las creencias personales, el episodio tuvo consecuencias históricas muy reales para Calanda y dio origen al templo que hoy contemplamos.
La primera ermita
Poco después de los acontecimientos de 1640 comenzó a impulsarse la construcción de una pequeña capilla o ermita dedicada a Nuestra Señora del Pilar junto a la casa de Miguel Pellicer.
La documentación del siglo XVII recoge donaciones destinadas a su construcción.
La casa de Pellicer
La vivienda familiar terminó vinculándose directamente al santuario.
En 1668 fue cedida para facilitar la ampliación del espacio religioso.
El templo actual
La creciente devoción hizo necesaria una construcción de mayores dimensiones.
Se sabe que en 1721 el nuevo templo estaba ya en obras y que fue bendecido el 6 de julio de 1722.
La ampliación de 1739-1740
Entre noviembre de 1739 y mayo de 1740 se realizó una nueva ampliación.
Con ella el edificio adquirió fundamentalmente el aspecto que ha llegado hasta nuestros días.
Arquitectura barroca
El templo presenta una organización de tres naves, siendo la central más amplia que las laterales.
La nave principal se cubre mediante bóveda de cañón con lunetos y el crucero queda destacado por una gran cúpula sobre pechinas.
Las naves laterales
Las naves menores utilizan una sucesión de cúpulas, creando un interior articulado mediante diferentes sistemas de cubierta.
El conjunto responde plenamente al lenguaje de la arquitectura religiosa barroca.
La Capilla del Milagro
El espacio de mayor significado simbólico es la denominada Capilla del Milagro.
Fue levantada sobre el lugar que, según la tradición, correspondía a la habitación de Miguel Pellicer en la noche del acontecimiento.
Un lugar convertido en memoria
La capilla demuestra cómo un espacio doméstico puede adquirir un significado completamente nuevo.
El lugar donde habría estado una habitación familiar terminó incorporado a un gran santuario religioso.
La familia Cascajares
Otra capilla estuvo vinculada a la importante familia Cascajares y dedicada a San Antonio de Padua.
En ella recibieron sepultura diferentes miembros de la familia, entre ellos el cardenal Antonio María Cascajares y Azara, nacido en Calanda en 1834.
La Guerra Civil
Durante la Guerra Civil el templo sufrió graves pérdidas en su patrimonio artístico.
La desaparición de retablos, imágenes y otros bienes modificó profundamente el aspecto interior que había tenido anteriormente.
Restauración
Durante el siglo XX se realizaron importantes trabajos para recuperar y acondicionar el edificio.
El interior actual es, por tanto, resultado tanto de su larga historia como de las restauraciones posteriores a las pérdidas sufridas.
Buñuel y el Milagro de Calanda
La tradición del Milagro formó parte del ambiente cultural en el que creció Luis Buñuel.
El cineasta realizó diferentes referencias a este imaginario religioso y a la amputación en su obra.
Un ejemplo especialmente conocido aparece en Tristana, donde una pierna amputada y una prótesis adquieren una importante presencia visual.
Una visita complementaria
El templo puede combinarse especialmente bien con el Centro Buñuel y con el resto del patrimonio de Calanda.
De esta manera es posible comprender cómo religión, tradición popular y recuerdos personales terminaron entrando también en el universo creativo del cineasta.
Qué observar
Fíjate primero en las proporciones del edificio y en la organización de las tres naves.
Después busca la gran cúpula del crucero y detente especialmente en la Capilla del Milagro.
Más allá de la interpretación religiosa del acontecimiento, el Templo del Pilar permite observar algo históricamente indiscutible: cómo una historia ocurrida en una pequeña localidad aragonesa terminó transformando durante siglos su arquitectura, sus tradiciones y parte de su identidad colectiva.