Sobre este lugar
La Torre Mudéjar de Báguena, adosada a la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, es uno de los grandes hitos arquitectónicos del valle del Jiloca.
Su construcción demuestra hasta qué punto la tradición mudéjar aragonesa continuó viva incluso cuando el Renacimiento ya había transformado profundamente la arquitectura española.
Construida entre 1609 y 1611
La historia de la torre está excepcionalmente bien documentada.
El 6 de abril de 1609, el Concejo de Báguena firmó las capitulaciones para su construcción con el cantero Pedro Aguilera.
Las obras se desarrollaron entre 1609 y 1611.
Un mudéjar muy tardío
La fecha resulta especialmente interesante.
Nos encontramos ya a comienzos del siglo XVII, pero los constructores continuaban utilizando materiales, formas y decoraciones directamente vinculados a la tradición mudéjar.
Por ello Báguena constituye uno de los mejores ejemplos del denominado mudéjar tardío del valle del Jiloca.
Piedra y ladrillo
La torre presenta una estructura mixta.
Su cuerpo inferior es de piedra y planta rectangular, mientras que los cuerpos superiores fueron construidos en ladrillo.
Al elevarse sobre una base rectangular, la parte superior desarrolla una peculiar forma octogonal alargada que proporciona a la torre una silueta muy característica.
Decoración mudéjar
Los paños de ladrillo incorporan numerosos motivos decorativos.
Encontramos rombos, lacerías, cruces, esquinillas y arquillos, combinados con vanos y óculos.
También aparecen medallones de tradición renacentista con bustos de personajes, mostrando cómo diferentes lenguajes artísticos podían convivir en un mismo edificio.
El chapitel
La terminación de la torre sufrió diferentes transformaciones.
Está documentada una reparación del chapitel en 1658.
Su aspecto actual procede fundamentalmente de una intervención realizada en 1760 por el maestro de obras Alejandro Sanz, que creó una terminación barroca manteniendo motivos de tradición mudéjar.
Restauración contemporánea
Entre 1991 y 1995 se desarrollaron diferentes fases de restauración destinadas a conservar tanto el interior como el exterior de la torre.
Bien de Interés Cultural
La torre fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento en 2001.
El mudéjar del Jiloca
Báguena no constituye un caso aislado.
A lo largo del valle encontramos otras magníficas torres que demuestran la persistencia de esta tradición arquitectónica, especialmente en San Martín del Río, Burbáguena y otras localidades del entorno.
En el futuro estos monumentos podrán relacionarse mediante una Ruta del Mudéjar del Jiloca.
Qué observar
Empieza por distinguir claramente la base pétrea de los cuerpos superiores de ladrillo.
Después busca los diferentes dibujos geométricos creados únicamente mediante la disposición del material.
La torre demuestra que el ladrillo, utilizado con imaginación, puede convertirse simultáneamente en estructura, textura y decoración.