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SENDERISMO

GR 265 Camino de los Pilones

📍 Teruel · Corbalán · Cedrillas · El Pobo · Allepuz · Villarroya de los Pinares · Fortanete · Cantavieja · La Iglesuela del Cid

Camino histórico de unos 96 km entre Teruel y el límite de Castellón, señalizado como GR 265 y marcado por los característicos pilones de piedra que guiaban a los viajeros del Maestrazgo.

Distancia 96.00 km
Dificultad Dificil

Sobre la ruta

El GR 265 Camino de los Pilones recupera uno de los grandes caminos históricos que comunicaban la ciudad de Teruel con las tierras del Maestrazgo y el Levante.

Actualmente señalizado como sendero de gran recorrido, permite realizar una travesía de aproximadamente 96 kilómetros dividida en siete etapas, desde Teruel hasta el Alto de las Cabrillas, en el límite con Castellón.

Su elemento más característico son los pilones de piedra que todavía aparecen en diferentes sectores del camino y que durante siglos ayudaron a viajeros, comerciantes y pastores a orientarse en las altas parameras durante nevadas, nieblas y ventiscas.

Un antiguo camino hacia el Levante

Mucho antes de convertirse en el GR 265, este itinerario funcionó como una importante vía de comunicación entre Teruel, el Maestrazgo y las tierras levantinas.

Por él circularon personas, mercancías y ganados durante siglos.

Los pilones

Los elementos que dan nombre al camino son grandes hitos construidos principalmente con piedra y mortero.

Muchos alcanzan aproximadamente dos metros y medio de altura, lo suficiente para continuar siendo visibles cuando la nieve cubría el terreno.

Señales contra la ventisca

En los sectores más expuestos, los pilones fueron colocados a distancias relativamente cortas.

El viajero podía localizar el siguiente hito y mantener así la dirección correcta incluso cuando la niebla o una nevada dificultaban reconocer el camino.

Un paisaje de altura

Buena parte del GR 265 atraviesa parameras y sierras situadas a elevada altitud.

El paisaje abierto permite disfrutar de grandes panorámicas, pero también explica la dureza que podía alcanzar antiguamente este camino durante el invierno.

Etapa 1: Teruel - Corbalán

La primera etapa parte de Teruel y se dirige hacia Valdecebro antes de continuar hasta Corbalán.

El recorrido tiene aproximadamente 15 kilómetros y abandona progresivamente el entorno urbano para adentrarse en las parameras situadas al este de la capital.

Valdecebro

El paso por Valdecebro introduce al senderista en un paisaje mucho más rural.

Desde este sector comienza a percibirse claramente el carácter histórico de la ruta hacia las sierras orientales de Teruel.

Corbalán

Corbalán marca el final de la primera jornada y el comienzo de una sucesión de pequeños pueblos, campos de cultivo y montes que acompañarán al GR durante buena parte del recorrido.

Etapa 2: Corbalán - El Pobo

La segunda etapa recorre aproximadamente 19,2 kilómetros entre Corbalán y El Pobo.

Durante la jornada se atraviesa el entorno de Cedrillas, uno de los principales núcleos de esta parte de la ruta.

Cedrillas

El paisaje de Cedrillas se encuentra ya claramente condicionado por la proximidad de las sierras de Gúdar y del Maestrazgo.

Pastos, pinares y extensas superficies de montaña sustituyen progresivamente a las parameras próximas a Teruel.

El Pobo

El Pobo se sitúa en un territorio de gran amplitud visual, expuesto históricamente a unas condiciones meteorológicas especialmente duras.

Precisamente en este tipo de paisaje los antiguos sistemas de orientación adquirían toda su importancia.

Etapa 3: El Pobo - Allepuz

La tercera etapa conduce desde El Pobo hasta Allepuz a lo largo de aproximadamente 13,7 kilómetros.

El recorrido continúa ganando carácter montañoso a medida que se aproxima al Maestrazgo.

Allepuz

Allepuz se encuentra en un espectacular paisaje de barrancos, lomas y altas plataformas.

Desde aquí comienza uno de los sectores más representativos y mejor conservados del histórico Camino de los Pilones.

Etapa 4: Allepuz - Villarroya de los Pinares

Esta corta etapa, de aproximadamente 7 kilómetros, es uno de los grandes atractivos del GR 265.

Entre Allepuz y Villarroya de los Pinares se conserva una extraordinaria sucesión de pilones históricos.

Más de un centenar de pilones

En este sector se conservan más de cien pilones, separados originalmente por distancias que podían rondar apenas unas decenas de metros.

Su presencia permite comprender perfectamente cómo funcionaba este antiguo sistema de orientación.

Hasta 1.500 metros

El camino atraviesa altas lomas que superan los 1.500 metros de altitud.

La ausencia de grandes referencias visuales y la exposición al viento explican la necesidad de señalizar de forma tan contundente el itinerario.

Villarroya de los Pinares

Villarroya de los Pinares conserva un interesante patrimonio histórico y una arquitectura estrechamente relacionada con la tradición ganadera y comercial del Maestrazgo.

La localidad fue durante siglos una parada natural en las comunicaciones entre Teruel y el Levante.

Etapa 5: Villarroya - Fortanete

La quinta etapa continúa durante aproximadamente 16,5 kilómetros hasta Fortanete.

El recorrido atraviesa un territorio de montaña dominado por pinares, pastos, masías y amplios paisajes de altura.

Fortanete

Fortanete constituye otro de los grandes núcleos históricos del recorrido.

Su entorno muestra claramente la importancia que tuvieron durante siglos la ganadería, las comunicaciones y el aprovechamiento de los recursos forestales.

Etapa 6: Fortanete - La Iglesuela del Cid

La sexta etapa tiene aproximadamente 21,5 kilómetros y conduce hasta La Iglesuela del Cid.

Es una de las jornadas más largas del Camino de los Pilones y atraviesa algunos de sus paisajes de montaña más representativos.

La Nava

En el entorno de La Nava vuelven a aparecer pilones históricos entre pinares y antiguos caminos.

Este sector conserva especialmente bien la sensación de estar recorriendo una antigua vía de comunicación.

Cantavieja

El sistema histórico del Camino de los Pilones alcanza también el término de Cantavieja, donde existen conexiones con otros caminos tradicionales del Maestrazgo.

La zona permite además relacionar el GR 265 con la amplia red senderista que atraviesa esta comarca.

La Iglesuela del Cid

La llegada a La Iglesuela del Cid constituye uno de los grandes hitos culturales de la travesía.

Su conjunto histórico, sus masías y el extraordinario paisaje de piedra seca representan siglos de adaptación humana a un territorio de montaña.

Piedra seca

Muros, bancales, casetas y otras construcciones realizadas sin mortero forman parte inseparable del paisaje de La Iglesuela y del Maestrazgo.

Esta tradición constructiva ayuda a comprender el carácter profundamente humanizado de unas montañas que, a primera vista, pueden parecer casi deshabitadas.

Etapa 7: La Iglesuela - Alto de las Cabrillas

El GR no termina simplemente al llegar a La Iglesuela.

Una última etapa de aproximadamente 3,2 kilómetros continúa hasta el Alto o Puerto de las Cabrillas, en el límite con la provincia de Castellón.

La puerta hacia el Levante

Este último sector ayuda a comprender el verdadero sentido histórico de la ruta.

El camino no tenía como finalidad unir únicamente los pueblos turolenses, sino comunicar las tierras interiores de Aragón con el Levante.

Una ruta medieval

El origen exacto del camino se pierde en el tiempo, aunque existen referencias a su utilización desde época medieval.

La tradición histórica lo relaciona incluso con desplazamientos realizados durante el reinado de Jaime I hacia las tierras levantinas.

Comercio y trashumancia

Durante siglos, el camino fue utilizado para el movimiento de mercancías y ganados.

La importancia de la lana y de la ganadería en el Maestrazgo convirtió estas comunicaciones en una pieza esencial de la economía del territorio.

Un museo al aire libre

El valor del GR 265 no reside únicamente en llegar de Teruel al Maestrazgo.

El propio camino constituye patrimonio: pilones, muros, masías, caminos de herradura y construcciones tradicionales forman un auténtico museo al aire libre.

Siete etapas

El itinerario completo se plantea actualmente en siete etapas.

Esto permite recorrerlo como una travesía de varios días o escoger únicamente los sectores que resulten más interesantes.

Planificación

Quien quiera realizar varias jornadas consecutivas debe planificar previamente alojamientos, alimentación, agua y transporte.

La oferta de servicios es limitada en algunas localidades, por lo que resulta recomendable organizar cada etapa con antelación.

Clima

Buena parte del recorrido se encuentra a elevada altitud.

Durante el invierno pueden aparecer nieve, hielo, niebla y fuertes ventiscas; precisamente las condiciones que explican la existencia de los históricos pilones.

Qué observar

Además de seguir las señales actuales del GR, merece la pena buscar los elementos del camino antiguo.

Observa los pilones, la anchura de los caminos de herradura, los muros de piedra, las masías y la relación entre las localidades y los pasos naturales de la montaña.

Un camino que explica el territorio

El GR 265 permite comprender cómo se desplazaban las personas antes de las carreteras modernas.

El itinerario conecta Teruel con el Maestrazgo utilizando corredores históricos y demuestra que muchos paisajes que hoy percibimos como remotos estuvieron durante siglos atravesados por viajeros, pastores y comerciantes.

Recorrer el Camino de los Pilones es, por tanto, caminar por una parte de la historia de las comunicaciones entre Aragón y el Mediterráneo.

Inicio y final

INICIO Teruel
FINAL Alto de las Cabrillas - límite con Castellón

Lugares de interés en la ruta