Pasarelas del río Blanco de Calomarde
Espectacular recorrido por el cañón del río Blanco de Calomarde, entre paredes de roca, vegetación, puentes y pasarelas suspendidas sobre el cauce.
Sobre la ruta
Las Pasarelas del río Blanco de Calomarde permiten adentrarse en uno de los cañones fluviales más espectaculares de la Sierra de Albarracín.
El itinerario corresponde al SL-TE 40.1 Ruta del Puente de Toba del río Blanco, una variante señalizada del sendero del Barranco de la Hoz que acompaña al río Blanco —también denominado río de la Fuente del Berro— por un profundo desfiladero.
Durante el recorrido se suceden senderos junto al agua, paredes calizas, vegetación de ribera y pasos acondicionados que permiten avanzar por lugares donde el propio cañón apenas deja espacio entre la roca y el río.
El río Blanco
El gran protagonista de la excursión es el río Blanco.
Sus aguas han ido excavando progresivamente las rocas del entorno hasta formar un barranco estrecho y sinuoso, creando un paisaje muy diferente de los extensos pinares y parameras que caracterizan otros sectores de la Sierra de Albarracín.
El Barranco de la Hoz
La ruta se introduce en el conocido Barranco de la Hoz, donde el valle se estrecha y las paredes rocosas comienzan a elevarse a ambos lados del cauce.
El contraste entre roca, agua y vegetación constituye uno de los principales atractivos del recorrido.
Las pasarelas
El elemento más reconocible de la ruta es el conjunto de pasarelas y pasos acondicionados instalados en los sectores donde la estrechez del desfiladero dificulta continuar caminando junto al río.
En algunos puntos el senderista avanza prácticamente suspendido sobre el cauce, con la pared rocosa a un lado y el agua al otro.
Puentes sobre el río
El itinerario cambia de margen en diferentes puntos.
Puentes y estructuras de madera permiten cruzar el río y contemplar el cañón desde perspectivas distintas a medida que se avanza.
El Puente de Toba
El nombre oficial del sendero hace referencia al Puente de Toba del río Blanco.
La toba es una roca formada por la precipitación de carbonato cálcico asociado al agua, un proceso geológico estrechamente relacionado con ambientes fluviales y manantiales calizos.
Estas formaciones ayudan a comprender que el paisaje del barranco continúa transformándose lentamente por la acción del agua.
Cueva de las Albardas
El trazado oficial tiene como uno de sus puntos de referencia la Cueva de las Albardas.
Desde este sector el sendero desciende hacia la margen del río Blanco y comienza a remontar el cauce por el interior del cañón.
El Molino de En Medio
El otro extremo del SL-TE 40.1 se encuentra en el entorno del Molino de En Medio.
Aquí el itinerario vuelve a enlazar con el SL-TE 40 del Barranco de la Hoz y con el PR-TE 2.
La presencia del molino recuerda además el aprovechamiento histórico de la fuerza del agua en estos pequeños valles de montaña.
Una ruta corta pero intensa
El recorrido oficial tiene aproximadamente 5 kilómetros entre ida y vuelta.
No es una excursión especialmente larga, pero concentra en poca distancia numerosos elementos de interés: río, desfiladero, vegetación, puentes, pasarelas y formaciones geológicas.
Duración
El tiempo oficial de referencia es de aproximadamente 1 hora y 35 minutos.
En una visita turística es fácil emplear más tiempo, especialmente si se realizan paradas para contemplar el barranco, hacer fotografías o disfrutar de las pasarelas.
Desnivel
El itinerario acumula aproximadamente 160 metros de ascenso y 160 metros de descenso.
El desnivel no es excesivo, aunque el terreno no debe confundirse con un paseo completamente llano.
Una ruta de ida y vuelta
El SL-TE 40.1 está planteado como recorrido de ida y vuelta.
Esto facilita regresar al mismo punto de partida y permite contemplar el cañón desde una perspectiva diferente durante el regreso.
Dificultad del terreno
La clasificación MIDE oficial indica que el desplazamiento se realiza por sendas escalonadas o terrenos irregulares.
Por ello, aunque la distancia sea moderada, es recomendable utilizar calzado adecuado y caminar con precaución.
Precaución en las pasarelas
Las estructuras acondicionadas facilitan enormemente el paso por el cañón, pero siguen encontrándose en un entorno natural.
La humedad, el hielo durante los meses fríos o las condiciones meteorológicas pueden modificar el estado del recorrido.
Conviene respetar siempre la señalización existente y evitar abandonar el itinerario acondicionado.
El caudal del río
La experiencia puede variar considerablemente dependiendo de la época del año.
Después de periodos lluviosos o durante momentos de mayor aportación de agua, el río puede ofrecer una imagen especialmente espectacular.
En esas circunstancias también es necesario extremar las precauciones.
Vegetación
La humedad del fondo del barranco favorece una vegetación diferente de la existente en los sectores elevados y más expuestos de la sierra.
La vegetación de ribera acompaña al río y contrasta con los pinares y matorrales de las laderas.
Geología
El recorrido permite observar de cerca el resultado de la erosión fluvial sobre los materiales calizos.
El agua ha aprovechado fracturas y zonas de menor resistencia para profundizar progresivamente el barranco y crear el estrecho corredor por el que actualmente discurren el río y las pasarelas.
Una ruta conectada con otros senderos
El recorrido no se encuentra aislado.
El SL-TE 40.1 es una variante del SL-TE 40 Barranco de la Hoz y conecta también con el PR-TE 2.
Los senderistas que busquen recorridos de mayor longitud pueden utilizar esta red señalizada para continuar descubriendo otros sectores de la Sierra de Albarracín.
Qué observar
Más allá de las fotografías desde las pasarelas, merece la pena observar cómo cambia la forma del cañón durante el recorrido.
Fíjate en las paredes rocosas, las zonas donde apenas queda espacio junto al río, las formaciones de toba, la vegetación y los antiguos elementos relacionados con el aprovechamiento del agua.
Una de las rutas más singulares de la Sierra de Albarracín
Las Pasarelas del río Blanco permiten recorrer de forma relativamente sencilla un paisaje que, sin los pasos acondicionados, sería mucho más difícil de atravesar.
En apenas unos kilómetros se combinan agua, roca, bosque, geología y pasarelas, convirtiendo el Barranco de la Hoz de Calomarde en una de las excursiones fluviales más atractivas de la provincia de Teruel.