Sobre la actividad
La Laguna de Gallocanta es uno de los enclaves ornitológicos más importantes de la Península Ibérica y un lugar privilegiado para observar la migración de la grulla común y numerosas especies de aves acuáticas y esteparias.
El espectáculo de las grullas
Durante los meses fríos, miles de grullas utilizan la cuenca de Gallocanta como zona de descanso, alimentación e invernada durante sus desplazamientos migratorios entre el norte de Europa y la Península Ibérica.
La presencia de aves cambia constantemente durante la temporada. Enero y especialmente febrero son meses muy interesantes para visitar la laguna, ya que a finales del invierno se produce el paso de regreso hacia el norte de Europa.
Amanecer y atardecer
Uno de los momentos más espectaculares se produce cuando las grullas abandonan los dormideros al amanecer para dirigirse a los campos de alimentación y cuando regresan a la laguna al caer la tarde.
La experiencia puede disfrutarse desde observatorios, miradores y puntos habilitados alrededor de la reserva sin necesidad de aproximarse a las aves.
Mucho más que grullas
La Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta alberga una extraordinaria diversidad de aves. Además de las grullas pueden observarse numerosas especies de aves acuáticas, rapaces y aves propias de los ambientes esteparios que rodean la laguna.
Observación responsable
La distancia es fundamental. Nunca debe intentarse acercarse a una bandada ni provocar que las aves levanten el vuelo. Utilizar prismáticos o telescopio terrestre permite observarlas perfectamente desde zonas adecuadas sin causar molestias.
También es recomendable visitar el Centro de Interpretación de la Reserva Natural, situado en la carretera entre Bello y Tornos, donde puede obtenerse información actualizada sobre la laguna y la presencia de aves.