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CASTILLO

Murallas de Albarracín

📍 Albarracín · Sierra de Albarracín

El recinto amurallado de Albarracín es uno de los grandes símbolos de la localidad. De origen islámico y ampliado durante la Edad Media, conserva torres, lienzos defensivos y algunos de los mejores miradores sobre el casco histórico.

muralla de Albarracín Lugar destacado

Sobre este lugar

Un recinto defensivo con más de mil años de historia

Las Murallas de Albarracín forman parte del gran recinto fortificado que rodea el casco histórico de la localidad y constituyen uno de sus elementos más reconocibles.

El origen de las defensas se remonta a época islámica. En torno al año 965 se desarrolló un primer recinto defensivo que protegía el área de Santa María y el Alcázar. A finales del siglo X se levantó también la Torre del Andador, inicialmente como una torre albarrana independiente.

La ampliación de la ciudad islámica

A comienzos del siglo XI, el crecimiento de Albarracín y su conversión en capital de la taifa gobernada por los Banu Razín hicieron necesaria la ampliación del sistema defensivo. La Torre del Andador quedó integrada en el nuevo recinto y se abrieron nuevos accesos a la ciudad.

Entre ellos se encontraban el Portal de Teruel, hoy desaparecido, el Portal de Molina y el Portal del Agua. Este último permitía disponer de una salida hacia el río y facilitar el abastecimiento de agua en caso de necesidad o asedio.

De los Azagra a los reyes de Aragón

Albarracín pasó en 1169 a manos de los Azagra, que mantuvieron su señorío hasta la conquista de la ciudad por Pedro III de Aragón en 1284. A partir de entonces las fortificaciones fueron objeto de importantes reformas, especialmente durante el siglo XIV bajo el reinado de Pedro IV.

Buena parte de los restos de muralla que pueden contemplarse actualmente corresponden a estas intervenciones medievales. El Gobierno de Aragón documenta lienzos construidos en mampostería de aproximadamente 1,60 metros de espesor y 12 metros de altura, con torreones que alcanzan unos 16 metros.

La Torre del Andador

En la parte elevada del sistema defensivo destaca la Torre del Andador, una construcción musulmana datada entre los siglos X y XI. Su posición dominante permitía controlar el entorno y reforzaba la defensa de Albarracín junto al Alcázar y otras estructuras fortificadas.

Un monumento protegido

Con el paso de los siglos las murallas perdieron progresivamente su función militar. En el siglo XVIII Felipe V ordenó el desmantelamiento de la fortaleza, aunque se conservaron las murallas y algunas de las principales torres.

El recinto ha sido objeto de distintas actuaciones de conservación y restauración desde el siglo XX. En las últimas décadas también se han realizado intervenciones sobre diferentes tramos de la muralla para asegurar su conservación y recuperar partes del conjunto.

El Recinto Fortificado de Albarracín está protegido como Bien de Interés Cultural (BIC), categoría Monumento, y constituye una pieza fundamental para comprender la evolución histórica y urbana de Albarracín.